Los dichos de Roberto Urquía sobre una sociedad que “no llega al día 15” abrió una discusión que trascendió al mundo empresario. Las redes estallaron con los dichos del duelo de Aceitera General Deheza (AGD) y la discusión por los buenos números que muestra la “macro” y los padecimientos de la sociedad con una “micro” que no arranca. En el círculo rojo cordobés no fueron pocos los que se sorprendieron con los dichos de Urquía. Tampoco los que iniciaron las charlas con periodistas (todas en off) destacando el “pasado kirchnerista” del empresario.
La primera explicación surgió con una frase que se repite: “se invirtió la canasta”. Desde 2023, servicios públicos, combustibles, impuestos, colegios y cobertura médica pasaron a representar una porción mayor del presupuesto familiar. “El salario puede haber mejorado en términos nominales o incluso en dólares, pero el dinero disponible después de pagar los gastos fijos es cada vez menor. El resultado es visible en los comercios: la gente posterga compras, resigna consumos y elige qué pagar primero”, sostuvo un empresario con aceitados vínculos financieros.
Aunque en el mundo empresario relativizan la idea de que “no se vende nada”, sí reconocen una caída profunda del consumo y destacan que se experimenta un profundo cambio en los hábitos de compra (el “índice Galperín”, por la incidencia de Mercado Libre). En este contexto, la clase media aparece como el sector más sensible. Es la que mantiene ingresos laborales, pero también la que enfrenta una estructura de gastos que se volvió más pesada.










