OpiniónDe lo que revela el libro nada sorprende. El país lo sabía todo desde hace rato, solo que algunos miraron para otro lado.PERIODISTA22.08.2026 23:15 Actualizado: 22.08.2026 23:15 Si el procurador Alejandro Ordóñez destituyó e inhabilitó a Gustavo Petro como alcalde por su irresponsabilidad en el tema de las basuras, ahora Petro sería merecedor casi de una cadena perpetua por su asombrosa incompetencia como presidente.Muchos colombianos no habían reparado en ella concentrados, como andábamos, en los escándalos del monstruoso nivel de corrupción de su gobierno.En el ‘Libro de la verdad’, recién sacado a circulación por equipo de De La Espriella, y entregado a la Fiscal, hay de todo un poco. No le quedará fácil a la Fiscalía separar lo que son la incompetencia de Petro (y las omisiones, dejadez e inexperiencia propias de la burocracia que escogió) de los casos verdaderamente penales, porque en ocasiones se cruzan. Pero en lo personal, de lo que revela el libro nada me sorprendió. El país lo sabía todo desde hace rato, solo que algunos miraron para otro lado.Por ejemplo, sabíamos que a la UNGRD se la robaron. Que la nómina paralela del Estado llegó a 900.000 contratistas de prestación de servicios (a los que alguien acertadamente bautizó ‘burocracia militante’). Que programas bandera de Petro como el de los subsidios a Colombia Mayor se dejaron montados a pesar de su rotunda carencia de financiación. Que en la cacareada Reforma Agraria, de 351.000 hectáreas supuestamente entregadas por el Fondo de Tierras, solo 98.000 cuentan con registro pleno a pesar de que los predios efectivamente se compraron, lo que equivale a comprar aire. Que a los maestros no se les pudo castigar más de lo que les hicieron con el Fomag, conejillo de Indias del sistema de salud montado por el orate del exministro Jaramillo, y fracasó. Que a La Guajira no solo le robaron su agua sino que le embolataron los programas para su niñez. Que las bandas armadas expandieron su control territorial, al tiempo que el Ejército perdió su capacidad de respuesta. Que la empresa Air-e, que proporciona energía a 6 millones de personas en la Costa, quedó con patrimonio negativo y muy cerca de empujarnos hacia un apagón durante El Niño. Que la planeación y expansión eléctrica se retrasaron drásticamente. Que el tema fiscal es una bomba de tiempo, incluyendo la deuda contratada con las tasas más altas de la historia. Que, producto de deficiencias de gestión, el gobierno Petro deja al país en un enorme y costoso riesgo litigioso. Que paralizaron la capacidad tecnológica en la Dian y en Defensa, y que existe un riesgo de apagón digital del Estado. Que las cifras del gobierno Petro no son confiables en ningún aspecto. Que se invirtieron billones en financiación de Equipos Básicos de Salud cuyos resultados no se ven por ninguna parte, mientras los proyectos de infraestructura hospitalaria o no arrancaron, o quedaron cojos. Y que el sistema de salud acumula retrasos en la prestación de servicios, incumplimiento en la entrega de medicamentos, y deudas crecientes a las EPS, muchas opacamente intervenidas.No le quedará fácil a la Fiscalía separar lo que son la incompetencia de Petro (y las omisiones, dejadez e inexperiencia propias de la burocracia que escogió) de los casos verdaderamente penales, porque en ocasiones se cruzanAl gobierno De La Espriella le convenía que quedara esa constancia sobre cómo recibe al país, para hacer las denuncias del caso ante los órganos de control. El asunto es que los colombianos, paulatinamente, hemos venido perdiendo la confianza en las ‘ías’.En las últimas horas, dos de sus cabezas, Procurador y Contralor, han hecho insólitas declaraciones a los medios.El primero, Gregorio Eljach, salió reclamando que finalmente hubo elecciones en Colombia porque “no iba a haber”, como si se lo debiéramos a él, o apenas lo hubiera descubierto. No, señor. Aquí la única ‘ía’ que ha acrecentado nuestra confianza es la Registraduría, que bajo el liderazgo de Hernán Penagos blindó nuestro sistema electoral, al punto de que ni Petro ni Cepeda pudieron demostrar fraude o algún motivo semejante para invalidar las elecciones. Hernán Penagos, realmente, salvó nuestra democracia. Gracias.Y el contralor Carlos Hernán Rodríguez salió a sentenciar, sobre el peligroso estado de nuestras finanzas públicas: “No hablaría de una crisis en sentido estricto”. ¡Que no lo vayan a poner a manejar unas cuentas, por favor!En cuanto a la Fiscalía, ante la cual se denunció el contenido del ‘Libro de la verdad’, bueno: la fiscal Luz Adriana Camargo es una funcionaria de poca consistencia ejecutiva. Seguro debe ser bien intencionada, pero a veces le falta la vitamina C de carácter. No tengo elementos para juzgarla mal, solo que nunca había parecido que la Fiscalía estuviera funcionando peor.De manera que si el libro de ADLE tenía como propósito que además de fe, como se la tenemos muchos en este país, construyamos confianza en torno a su gobierno, pues poca o ninguna ayuda le darán las ‘ías’ en sus denuncias. Le toca remangarse y no mirar más hacia el pasado, sino dedicarse a construir, como pueda, presente y futuro.MARÍA ISABEL RUEDA Sigue toda la información de Opinión en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. BOLETINES EL TIEMPORegístrate en nuestros boletines y recibe noticias en tu correo según tus intereses. Mantente informado con lo que realmente te importa.EL TIEMPO GOOGLE NEWSSíguenos en GOOGLE NEWS. 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