La ‘Abejera de Pópulo’ (Añorbe) quedó sin uso el siglo pasado. Fue una pérdida para la biodiversidad en un momento en que las poblaciones europeas de este insecto entraban en declive. Además, ese abandono supuso también el inicio de un proceso de pérdida de patrimonio inmaterial, por lo que conllevaba el olvido del manejo tradicional de la apicultura. Ahora una asociación de voluntariado ambiental de la localidad, con la ayuda de la Dirección General de Medio Ambiente, se ha puesto manos a la obra en una triple apuesta: trabajar por la conservación y desarrollo sostenible del entorno natural del municipio, mejorar el conocimiento de lo que suponen las abejas para su ecosistema y hacerlo restaurando construcciones tradicionales en riesgo de desaparición, reflexionando y documentando las costumbres a ellas asociadas.
La recuperación de la abejera pretende recalcar la necesidad de conservación de los polinizadores para el medio natural y, también, para el humano, poniendo en valor la cultura apícola de esa localidad de Valdizarbe, manteniendo vivos los conocimientos, prácticas y costumbres vinculados a esta actividad. En septiembre, cuando el trabajo de voluntariado ambiental esté muy avanzado, arrancará la implicación del CEIP Añorbe, cuyo alumnado trabajará este curso en coordinación con la asociación de familias Txapartea sobre la importante función de las abejas para la biodiversidad.






