Aunque el fluir de personas en el cruce de Shibuya es hipnótico y fascinante, reducir Tokio a la marabunta de gente cruzando un paso de cebra sería tan absurdo como reducir Londres al cruce de Abbey Road. Cada barrio posee una arquitectura y una atmósfera diferentes, con planes específicos y hasta una gastronomía particular que es recomendable descubrir con calma. Tanto si tienes pensado visitar la capital nipona, como si te apetece escapar de la realidad, esta guía, y las novelas en las que está basada, hacen un recorrido por los barrios imprescindibles de Tokio, desde los más vibrantes como Shinjuku hasta las joyas ocultas como Jimbocho.

Haruki Murakami y Tokio Blues: Shinjuku

Shinjuku es uno de los distritos más frecuentados de Tokio. Su estación de metro ostenta el Récord Guinness de las más concurridas del planeta, con un tránsito promedio de 2,7 millones de pasajeros al día. Entre la multitud encontramos a los famosos salarymen (oficinistas uniformados) que caminan hacia sus despachos como una flecha; turistas con cara de pánico arrastrados por la marea humana; amigas de mediana edad cargadas con bolsas tras una tarde de compras, cada una con un sombrero más chic; jóvenes de pelo platino absortos en sus videojuegos y mujeres jóvenes, paraguas en mano, falda corta y plataformas que se dirigen a una cita. A pesar del gentío, el suelo está impecable, el olor es neutro (a no ser que pases ante un puesto callejero) y todo funciona con una organización milimétrica.