El calor es un asesino silencioso, dicen los expertos: nuestra temperatura central puede aumentar sin que seamos del todo conscientes y sin embargo el da�o que esos grados de m�s nos generan puede ser mortal. Y el calor nocturno es a�n m�s discreto, lo que en cierto modo lo hace m�s peligroso."Los avisos de la AEMET (Agencia Estatal de Meteorolog�a), los planes de altas temperaturas y el �ndice Kair�s de Sanidad se activan casi siempre por la m�xima diurna, la noche no tiene un umbral de alerta propio", afirma Dominic Roy�, investigador Ram�n y Cajal y secretario de la Asociaci�n Espa�ola de Climatolog�a.No existe la alerta, pero s� las consecuencias: "Para poder dormir, nuestro cuerpo necesita reducir ligeramente su temperatura central", explica M� �ngeles Bonmat� Carri�n, investigadora principal del Instituto Murciano de Investigaci�n Biosanitaria y autora del libro Que nada te quite el sue�o (ed. Cr�tica, 2023), "si el dormitorio est� demasiado caliente ese intercambio de calor se dificulta, nos cuesta m�s conciliar el sue�o y, si lo conseguimos, se mantiene en fases m�s superficiales y se interrumpe con mayor frecuencia".Un sue�o interrumpido no solo nos devolver� un estado de �nimo irritable y un peor rendimiento al d�a siguiente, si esta situaci�n se mantiene en el tiempo "podr�an aparecer con mayor probabilidad otros problemas de salud asociados al sue�o insuficiente", advierte Bonmat�.Cuando el exceso de temperatura es el responsable de esta interrupci�n el da�o puede ser incluso mayor, ya que el sue�o es el mecanismo con el que reparamos el da�o t�rmico del d�a (reducci�n de frecuencia card�aca, consolidaci�n del sistema inmune...). Un estudio reciente publicado en Environment International (https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0160412025004702?via%3Dihub) y citado por el investigador Roy�, muestra que el exceso de calor nocturno aumenta el riesgo de muerte en un 2,6%, "de forma independiente al calor del d�a", siendo las primeras 24-48 horas tras la exposici�n las m�s peligrosas.El estudio ofrece adem�s un an�lisis desglosado por ciudades, que en el caso de Espa�a revela un mayor aumento de la mortalidad por exceso de calor nocturno en aquellas ciudades que presentan una mayor amplitud t�rmica d�a-noche, como es el caso de Granada (3,56%), Madrid (3,45%) y C�rdoba (3,44%), ciudades que ejemplifican una tendencia propia de la meseta y los valles del Ebro y Guadalquivir.Si pasamos el foco de la oscilaci�n t�rmica diaria al n�mero de noches tropicales (aquellas de 20�C o m�s) los primeros puestos pasan a las ciudades de la costa mediterr�nea, que tienen menor amplitud pero muchas m�s noches tropicales. Eso implica temperaturas m�s elevadas y constantes, algo que sin embargo no se traduce en un mayor exceso de mortalidad relativo (Barcelona 0,56%), "quiz� por mayor aclimataci�n", explica Dominic Roy�.M� �ngeles Bonmat� tambi�n considera posible que exista cierta aclimataci�n fisiol�gica general a las temperaturas elevadas, sumado a la adaptaci�n de nuestras costumbres para paliar su efecto, "pero esto no significa que el sue�o vaya a volverse inmune al calor", matiza, "al contrario, parece que incluso en climas c�lidos los habitantes duermen menos cuando la noche presenta temperaturas m�s altas de lo habitual".No existe un registro nacional de 'olas de calor nocturna' del mismo modo que no existen alertas espec�ficas, "pero s� existe una definici�n espec�fica para el Mediterr�neo: las olas de calor marinas", explica Roy�. Se definen igual que las atmosf�ricas, pero sobre la temperatura del mar. "Un estudio reciente en Scientific Report muestra que cuando coinciden con una ola de calor terrestre, el evento 'compuesto' puede prolongar y amplificar hasta 3,5 veces la exposici�n al calor en la costa", a�ade el investigador, que adem�s cita el ejemplo del pico de 78 d�as en el Mediterr�neo en el a�o 2022.La explicaci�n tiene dos caras: la humedad que aporta el mar y que impide el enfriamiento y una mayor debilidad de la brisa marina. De ese modo "la ola marina termina siendo motor directo de las noches tropicales y t�rridas del litoral", afirma Dominic Roy�. Eso significa que es frecuente que coincidan en el tiempo las olas de calor diurnas y nocturnas, pero estas �ltimas pueden persistir mucho m�s tiempo, incluso cuando el d�a ya no arroja temperaturas extremas. Es decir, que al contabilizar �nicamente las olas diurnas estamos obviando en muchas ocasiones la situaci�n nocturna.Existe otro fen�meno que merece la pena analizar: un mayor n�mero de noches tropicales no implica necesariamente noches m�s c�lidas en t�rminos generales. El ejemplo claro es Canarias, donde las temperaturas se mantienen muy estables (y c�lidas) todo el a�o, lo que explica que tengan noches tropicales m�s all� del verano. Sin embargo, es Baleares, otro archipi�lago, el que lidera los registros de calor nocturno, con un n�mero de noches t�rridas (25�C o m�s) muy superior al del otras estaciones... y en aumento.Detr�s de todas estas estad�sticas est� la m�s evidente: las temperaturas m�nimas (las consideradas 'nocturnas') est�n en ascenso, pero no van a la par que las diurnas, van m�s r�pido. El investigador Dominic Roy� cita un estudio reciente sobre la pen�nsula y Baleares (1952-2022) que confirma este ascenso imparable, especialmente en estaciones urbanas de baja altitud, "coherente con la firma cl�sica del calentamiento global, donde las noches ganan m�s que los d�as", afirma el experto.De ah� que se hayan disparado, como ya hemos visto, las noches tropicales en ciudades como Barcelona o Madrid, algo que es perceptible incluso con unos mecanismos de medici�n que el investigador juzga mejorables: "la m�nima diaria es un �nico valor cerca del amanecer que no dice cu�nto dur� el calor durante la noche". Y tampoco es lo mismo una estaci�n meteorol�gica en aeropuerto (muy comunes) que una situada en el centro de la ciudad, "las temperaturas pueden diferir 5-7�C".Todo ello lleva a deducir que si la tendencia ascendente ya se dibuja con claridad a partir de este tipo de datos, unas mediciones m�s precisas probablemente devolver�an resultados a�n m�s determinantes.Un �ltimo fen�meno que explica tambi�n el progresivo calentamiento de las urbes es el llamado 'isla de calor urbana', que es el resultado de la presencia de elementos que forman parte del entorno, como el propio pavimento, que retienen el calor diurno y lo liberan durante la noche.Basta comparar los registros de estaciones situadas en coordenadas similares pero en entornos diferentes para comprobarlo. A partir de los datos recopilados para este reportaje con las temperaturas m�nimas diarias desde 1970, vemos que la estaci�n de Madrid-Retiro registra una media de 49 noches tropicales al a�o frente a las 22 de la estaci�n del aeropuerto.Parad�jicamente, el mismo aire acondicionado que nos ayuda a sobrellevar esas noches t�rridas es uno de los elementos que contribuyen al calentamiento nocturno. Tampoco abusar de �l contribuye a un mejor descanso as� que la recomendaci�n de los expertos, como es habitual, pasa por un uso racional. "Lo ideal ser�a conectarlo un rato antes de ir a dormir para que la temperatura baje y programar su apagado para poco despu�s", propone Bonmat�, que nos recuerda que el aire directo sobre el cuerpo tampoco es recomendable.Por otro lado, el aire acondicionado tambi�n es un ejemplo de la desigualdad que el calor nocturno hace patente. No es un recurso al alcance de todos los hogares y por eso tanto Bonmat� como Roy� proponen medidas p�blicas que aborden un problema que ahora mismo no forma parte de ninguna iniciativa pr�xima.Esas medidas ir�an destinadas a promover una climatizaci�n eficiente de los hogares, instalar pavimentos menos absorbentes y aumentar la cantidad de arbolado y vegetaci�n que contribuyan a entornos menos c�lidos. Dominic Roy� propone adem�s que el �ndice de calor nocturno se integre en Kair�s, refugios clim�ticos que tambi�n funcionen de noche para mayores sin aire acondicionado e inversi�n en rehabilitaci�n energ�tica para no depender solo de este �ltimo que, nos recuerda, enfr�a la casa pero calienta la ciudad.�Y a nivel individual? �Qu� podemos hacer para recuperar el sue�o en las noches de verano? Ventilar en horas m�s frescas (antes del amanecer), mantener persianas y toldos cerrados durante el d�a, darnos una ducha templada antes de dormir y aislar sobre todo el dormitorio (eliminar dispositivos electr�nicos que puedan emitir calor, usar ropa de cama ligera, etc.). Por �tlimo, Bonmat� recuerda que las normas generales de higiene del sue�o siguen siendo aplicables: "sobre todo, el silencio y la oscuridad nocturna siguen siendo necesarios para tener un sue�o de calidad".
Un verano sin dormir: cuando el term�metro est� re�ido con el descanso nocturno
El calor es un asesino silencioso, dicen los expertos: nuestra temperatura central puede aumentar sin que seamos del todo conscientes y sin embargo el da�o que esos grados de m�s...






