EditorialLa cooperaci�n entre Corea del Norte, Rusia y China dispara la amenaza contra las democracias liberales y el riesgo nuclearTrump y Kim Jong-un, en una pantalla de la estaci�n central de Se�l.APActualizado S�bado,
agosto
23:03Audio generado con IARusia, China y Corea del Norte est�n aprovechando la debilidad que Donald Trump proyecta sobre el liderazgo occidental para afianzar un eje autocr�tico que pone en riesgo el equilibrio de seguridad en Europa y Asia. La cooperaci�n entre Xi Jinping,Vladimir Putin y Kim Jong-un multiplica su capacidad para desafiar a las democracias liberales y dispara el riesgo de proliferaci�n nuclear. Frente a ese avance, la pol�tica de Trump est� erosionando la principal ventaja estrat�gica que Washington conserva sobre sus adversarios: la confianza de sus aliados.Lo ocurrido esta semana con Corea del Sur constituye una seria advertencia. El presidente estadounidense ha reducido unilateralmente su participaci�n en las maniobras militares conjuntas con Se�l para propiciar un nuevo acercamiento a Pyongyang, concediendo a Kim una vieja reclamaci�n antes siquiera de que acepte volver a negociar.El contraste resulta alarmante. Las tres grandes autocracias de Eurasia avanzan hacia una relaci�n cada vez m�s estrecha, aunque atravesada por rivalidades. Rusia y Corea del Norte han llevado su cooperaci�n hasta el terreno militar: Pyongyang ha proporcionado al Kremlin proyectiles, misiles y soldados para sostener su guerra contra Ucrania, y obtenido a cambio petr�leo, divisas y una tecnolog�a militar que puede acelerar el desarrollo de sus capacidades nucleares y bal�sticas. China, inquieta ante la creciente influencia rusa sobre Kim, ha reaccionado reforzando sus propios v�nculos con Pyongyang. Xi viaj� en junio a la capital norcoreana por primera vez en siete a�os y prometi� ampliar la cooperaci�n estrat�gica.El eje Mosc�-Pek�n-Pyongyang no es una alianza compacta. Putin, Xi y Kim persiguen objetivos diferentes y en ocasiones compiten entre ellos. Pero los tres comparten un inter�s clave: debilitar el sistema de alianzas construido alrededor de Estados Unidos.Trump les est� facilitando la tarea. Su decisi�n sobre las maniobras Ulchi Freedom Shield vuelve a situar la relaci�n con Corea del Sur dentro de una concepci�n transaccional de las alianzas. El presidente ha justificado el recorte por su coste, sus diferencias con Se�l y la �muy buena relaci�n� que dice mantener con Kim. Al mismo tiempo, est� explorando la posibilidad de recuperar la diplomacia cara a cara con el dictador norcoreano durante su viaje a Asia del pr�ximo oto�o. Pero Kim llegar�a a esa eventual negociaci�n en una posici�n mucho m�s s�lida que en 2018. Para Corea del Sur, el peligro resulta evidente. Un futuro acuerdo podr�a concentrarse en limitar las capacidades norcoreanas que amenazan directamente el territorio estadounidense y dejar intactos los misiles de corto y medio alcance que apuntan hacia Corea del Sur y Jap�n. Tambi�n existe el temor de que el despliegue de militares estadounidenses en territorio surcoreano termine formando parte de una negociaci�n.La ambici�n de Trump de dialogar con Kim no puede llevarse a cabo abandonando a uno de sus m�s estrechos socios y desgastando el v�nculo con las democracias asi�ticas ancladas en el modelo occidental. Una actuaci�n semejante no ofrecer�a una oportunidad diplom�tica, sino un riesgo estrat�gico que ceder�a a�n m�s terreno a las tiran�as que intentan subvertir el orden global.













