Cerca de US$ 90.000 millones. Sesenta días de tramitación. Y más de un 90% de los recursos en discusión previamente comprometidos por leyes o destinados a funciones esenciales del Estado. Esas son las cifras que enmarcarán lo que ya se anticipa como una trabada discusión del proyecto de Ley de Presupuestos 2027, cuyo debate en el Congreso debe iniciarse el 1 de octubre.La primera Ley de Presupuestos del Gobierno de José Antonio Kast no solo será una pieza de información que mostrará las cartas en términos de los espacios de movimiento del Estado para 2027, sino que implícitamente señalará una hoja de ruta hacia 2031, a partir de la nueva realidad que configura la Ley de Reconstrucción Nacional en materia de impuestos y los esperados efectos que ella tendrá sobre la actividad y la recaudación fiscal.El director de Presupuestos, José Pablo Gómez, anticipó esta semana ante el Congreso que esa es la expectativa con que el Gobierno espera que se aborde la discusión de la Ley, señalando que la Ley de Responsabilidad Fiscal “exige coherencia y visibilidad con el gasto de mediano plazo”.Una expectativa significativa, dado el historial de incumplimientos fiscales y el aumento de la deuda pública respecto del PIB que registra el país y que, todo indica, seguirá aumentando en los próximos años. De hecho, el mismo día en que Gómez delimitaba las expectativas gubernamentales en torno a la Ley de Presupuestos, el Consejo Fiscal Autónomo (CFA) demarcaba el terreno al señalar que “la deuda bruta muestra una alta probabilidad de superar el nivel prudente del 45% del PIB desde 2029”.La tarea que deberá acometer Hacienda en las próximas semanas será de alta tensión, en especial porque el ministro Jorge Quiroz ya estableció que espera que el aumento del gasto real se sitúe entre 0% y 1% en 2027, lo que le impondrá la necesidad de hacer cirugía presupuestaria. El punto de partida fiscal estrecho, la inercia que muestra el gasto y la citada nueva realidad que configura la Ley de Reconstrucción son todos ingredientes que se sumarán al desafío, al que debe añadirse el elevado nivel de expectativas políticas que ya están tomando forma entre expertos y políticos, incluidos sus pares del gabinete.Esta previsible intervención quirúrgica presupuestaria deberá considerar un insumo clave que recibirá Hacienda este lunes 24 de agosto, cuando los Comités Consultivos del PIB No Minero Tendencial y del Precio de Referencia del Cobre le entreguen sus estimaciones para estos dos parámetros, que serán muy relevantes técnicamente para cuadrar el círculo de un rompecabezas que ya se anticipa complejo.Así las cosas, todo apunta a que en las próximas semanas el ministro Jorge Quiroz retomará protagonismo en la agenda nacional. Serán semanas en las que deberá poner a prueba sus habilidades negociadoras, primero frente a sus colegas del gabinete, que defenderán sus respectivos territorios; luego, ante los partidos del oficialismo, donde hay matices respecto del grado de ajuste que es políticamente viable; y finalmente, ante la oposición, que probablemente intentará reflotar el argumento de que el gobierno de Kast no se amilana a la hora de quitar beneficios y menoscabar derechos a las personas, todo ello como consecuencia de las reducciones de impuestos que, según han repetido hasta el cansancio, solo favorecen a “los ricos”.Los 60 días de tramitación de la Ley de Presupuestos no serán solamente un ejercicio aritmético o una carrera contra el tiempo. Serán 60 días en los que la administración Kast, a través de Hacienda, tendrá que construir un equilibrio político entre lo que prometió, lo que sus ministros quieren, lo que los parlamentarios necesitan defender y lo que las cuentas fiscales permiten.