Por primera vez en la legislatura, después de que el presidente Pedro Sánchez se negara a presentar cuentas públicas para 2024, 2025 y 2026, el curso político comenzará en septiembre con una negociación en el seno del Gobierno para diseñar un proyecto de Presupuestos Generales del Estado. Si el Ejecutivo cumple esta vez los plazos constitucionales, el texto debe estar presentado en el Congreso antes del 1 de octubre. Y, habida cuenta de que Sánchez ha abierto la puerta a adelantar las elecciones al primer trimestre del año que viene si las cuentas no salen adelante —algo que parece enormemente complicado—, el proyecto de Presupuestos para 2027 se perfila como un perfecto escaparate para mostrar las prioridades económicas y sociales del Gobierno.
Esa posibilidad es especialmente importante para un Sumar que se encuentra en pleno proceso de recomposición de su alianza y, por el momento, no tiene ni marca ni candidato. La falta de Presupuestos durante toda la legislatura ha impedido a la alianza que lidera —aún— Yolanda Díaz poner en marcha algunas de sus principales banderas, aunque en los últimos meses Sumar sí ha logrado torcer el brazo al PSOE en asuntos como la prórroga de los alquileres, que el Gobierno aprobará por segunda vez este julio después de que el Congreso la tumbara hace un par de meses. Por ello, la negociación con los socialistas para diseñar el proyecto de Presupuestos para 2027 que se llevará al Congreso se perfila como clave.









