Ávila (EFE).- El nombre de Burgohondo, municipio de la provincia de Ávila de 1.300 habitantes, ha quedado unido ya a la tragedia desde que hace un mes se declarara uno de los mayores incendios de la historia de España, con una estimación de 37.800 hectáreas arrasadas en una veintena de municipios.
A las 13.02 horas del pasado 22 de julio se declaró el fuego, que un mes más tarde todavía no se ha dado por extinguido, por la actuación de una máquina que estaba trabajando pese a la prohibición existente por alto riesgo de incendios forestales, lo que acabó con un detenido y una persona investigada.
Un grave incendio, con miles de evacuados y confinados, que mantuvo en vilo a la provincia de Ávila, mientras en la cercana Comunidad de Madrid luchaban contra otros dos fuegos, coincidentes en tiempo y espacio, lo que obligó a declarar el nivel 3 de emergencia, para que el Gobierno central asumiera el mando único.
Un mes más tarde, a la espera de que quede definitivamente apagado en el interior de los 160 kilómetros de perímetro, la veintena de municipios de la zona sur afectados tratan de recuperar una cierta normalidad, con dificultades, ante un paisaje que antes era verde y ahora está, en la mayoría de los casos, ennegrecido.







