Estamos ad portas de completar seis meses de la llegada de José Antonio Kast a La Moneda. ¿Cómo evalúa en términos económicos y políticos la instalación de este gobierno?-En términos generales, se ve consistencia entre lo que se planteó en campaña, con lo que se hizo y con lo que el país requiere. Eso es algo positivo. Los primeros cuatro o cinco meses han estado muy condicionados por el proyecto de Reconstrucción, donde se mostró una convicción, una fuerza y una capacidad de salir adelante que muchos cuestionaban. Es una reforma que es muy ambiciosa y apunta a varios de los problemas que enfrenta el país. Sabemos que no soluciona todos los problemas y tampoco va a ser como una varita mágica que cambie el rumbo del país de un día para otro, pero sí permite construir las bases para que el país salga adelante.¿Le sorprendió la rapidez con que se aprobó esta megarreforma? -Este tema estaba planteado con fuerza y con trabajo desde antes de marzo. Buena parte de la reforma ya estaba delineada incluso antes de la primera vuelta. Entonces, esa consistencia y el trabajo ayudó al ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, a salir adelante en el Congreso con el apoyo del gobierno en su conjunto.Pero los temas de seguridad también venían aparentemente delineados desde antes y el resultado en los primeros meses no fue el que se esperaba, lo que obligó al gobierno a cambiar la ministra a cargo…-Ahí es difícil calibrar cuán delineada estaba la hoja de ruta, con qué tanto detalle, y si las personas a cargo del tema eran las idóneas para empujar eso, porque se te mezcla todo un poco. Pero, sin duda, Martín Arrau (ministro de Seguridad Pública) está con otra fuerza y eso es lo que espero que manifieste en este segundo semestre. De todas formas, yo espero que la agenda no sea absorbida solo por lo que es el tema seguridad. Espero también que la reforma de Reconstrucción sea un punto de partida de más reformas profundas y que no sea sólo el punto de llegada. No debe entenderse que con esto ya aprobado (la megarreforma) ya es suficiente. Hay muchas otras cosas adicionales que hay que hacer junto con la aprobación del proyecto de Reconstrucción.Hay temas como, por ejemplo, la implementación de la Ley de permisos sectoriales. Ahí el principal desafío es cómo lograr que los avances no se puedan deshacer fácilmente con otro gobierno, independiente que haya cambio de signo político. Hay que cautelar que, una vez que pase el entusiasmo inicial de la reforma, no empecemos a quedarnos dormidos en los laureles y vuelva la burocracia.También hay que pasar a una siguiente etapa e ir revisando qué trámites se pueden evitar o qué trámites se pueden eliminar; no sólo apurar la burocracia, sino también reducirla. Adicionalmente, es bueno empezar a construir indicadores de gestión -en seremías, por ejemplo- que permiten mantener el tema en el tapete.¿Es decir, revisar la operativa de otras regulaciones que podrían estar entrampando? -Una revisión de regulaciones que se han ido construyendo con el tiempo, de regulación sobre regulación. Hoy habría que revisarlas una vez más a la luz de cuáles son los puntos donde se atascan las cosas. En parte también es lo que debería estar haciendo con la implementación de la Ley de permisos sectoriales; ahí podrían surgir espacios para evaluar la necesidad de (quitar) algunas regulaciones. Hay otros temas que no fueron abordados por la Ley de Reconstrucción ni de permisos sectoriales, como, por ejemplo, la Ley Lafkenche, que ya tiene nueve años de implementación y ya hay experiencia acumulada. Tampoco ha sido abordada la Ley del Consejo de Monumentos Nacionales. Hay otra reforma (necesaria) al sistema educativo: hoy tenemos un talón de Aquiles para futuras generaciones de cómo mejorar la calidad de la educación, de manera que se equipare la cancha.22/12/2025 - BETTINA HORST - Foto - Mario Tellez / La Tercera