¿Cómo ha visto al gobierno del Presidente Kast en estos primeros 100 días y en su manejo económico?-Hay tres elementos en la instalación de un gobierno nuevo, que venía con equipos nuevos también. Uno, su agenda económica la veo ordenada, clara y avanzando, más allá de los juicios específicos sobre distintos elementos. Enfocada, básicamente, en los pilares en los que se comprometió en campaña. Un segundo elemento es que a los pocos días vino la crisis del petróleo y eso generó un shock importante. La guerra y el alza muy fuerte de los combustibles provocó un shock de expectativas que terminó desanimando ciertos proyectos de inversión y perspectivas de consumo, acompañado también con esta idea de que el Estado de Chile, por primera vez en muchos años, no tenía recursos para enfrentar una crisis. Y lo tercero, es que el aterrizaje del gobierno en temas de seguridad fue lento, errático. Creo que ahora hay un paso más relevante de mostrar liderazgo, ha habido un giro positivo en esa dimensión. Insisto, el ajuste grande que hizo el gobierno en materia de combustibles a lo mejor era lo que había que hacer, pero tuvo consecuencias.¿El gobierno debió haber traspasado en forma más gradual el alza del petróleo?-Es difícil. La información de ese momento sugería que no hacer nada, o sea, seguir con el Mepco tal cual, podía costar cerca de un punto del PIB de mayor gasto, y eso no tiene mucho sentido. Y si uno dice haberlo hecho de dos veces - olvidémonos si legalmente se podía o no-, anda a saber si el costo en popularidad hubiese sido el mismo. Técnica y fiscalmente me hace sentido haber traspasado como se hizo, pero constato que tuvo un efecto importante.Usted apoyó a Kast en la segunda vuelta de su anterior postulación, y su nombre circuló como eventual ministro. ¿No le gustaría estar en el gobierno actualmente?-Hay gente muy buena en el gobierno en este momento, y yo estoy muy contento con las actividades que hago acá en la universidad.¿Qué opinión tiene del ministro Quiroz? ¿Lo ve como el eje del gabinete?-No sé si calificarlo el eje de este gobierno, pero evidentemente está liderando una agenda importante. Es una persona muy preparada, muy profesional, y lo veo, en ese sentido, bien orientado.¿Y sirve para este momento del país y de la economía la impronta de duro que ha mostrado en estos primeros meses?-No me corresponde evaluar el perfil público que adquiere un ministro. Y cada uno tiene su personalidad y manera de ser. Creo, sin embargo, que el gobierno, en lo fundamental, está tratando de comunicarle al país algo que no ha oído en los últimos diez o quince años, y es que los recursos del boom anterior del cobre no nos hacían ricos y, segundo, que la plata se acabó con el Covid. Más bien veníamos oyendo que acá hay muchos recursos y aparejado con eso había una oferta muy grande de programas sociales. Y cuando se han ido acabando los recursos, eso ha venido aparejado de un aumento de la deuda y no de un ajuste del gasto.Entonces, generar un cambio en el eje del debate, es difícil. Y a mi juicio, el gobierno hace lo correcto de hacerle ver al país las dificultades por las que atraviesa. El tono o las estrategias comunicacionales ya dependen de cada uno, pero me quedo con el fondo: el fondo acá es que hay un esfuerzo de comunicar -a veces mejor, a veces de manera más imperfecta- que estamos en un periodo de restricción, y eso es importante.En ese sentido, tanto el gobierno como el ministro Quiroz han dicho que están en una “batalla cultural”. ¿Cree que se debe dar en este momento?-El término batalla cultural es tan amplio, que cada uno interpreta lo que quiere, y puede llevar a equívocos o a abrir flancos más que a cerrarlos. Decir que hay restricciones objetivas, no me parece que sea una batalla cultural. Si el mensaje es que el Estado ha crecido mucho y tiene bolsones de ineficiencia, de exceso de burocracia, tampoco lo calificaría de una batalla cultural. Donde sí creo que puede haber una batalla cultural, es en ir en contra de decir, por ejemplo, ‘las deudas del CAE no hay que pagarlas, porque las encuentro injustas”. Esa lógica es totalmente destructiva para una sociedad, es la destrucción de una cultura de responsabilidad.¿Y en cuanto al rol de la iniciativa privada y de los empresarios?-Nuevamente, no sé si calificarla dentro de una batalla cultural. A lo mejor sí, pero es más bien ser explícito respecto de que en los últimos años se había instalado y tratado de promover al Estado como motor del desarrollo económico. Y este gobierno tiene una posición distinta, que yo comparto, de que el motor del desarrollo económico lo tiene la iniciativa privada.Quiroz también ha salido a confrontar al gobierno anterior por las cifras fiscales, pero ha recibido críticas por algunas de sus denuncias…-En parte eso es inevitable cuando un gobierno llega. Sobre la comunicación, no tengo mucha opinión, porque no conozco todos los antecedentes, por ejemplo, del tema de las proyecciones de deuda. Por una parte, es razonable hacer ver al país que la situación fiscal que se recibió estaba bastante más deteriorada de lo que se pensaba y que el incumplimiento de las metas de la administración anterior fue demasiado grande, pero al mismo tiempo, como todo gobierno, tiene que hacerse cargo y decir cómo lo va a arreglar. 07 Noviembre 2024