El entramado del riff de guitarra y los teclados sonó tan poderoso como antes. Apenas se reencontraron en una sala para volver a ensayar sus canciones, los músicos de Astro se miraron, contaron hasta tres y comenzaron a tocar Maestro Distorsión, uno de sus clásicos. Lo primero que tocaron luego de 10 años de receso. “Y la sensación es como que no hubiera pasado tanto tiempo”, dice el cantante Andrés Nusser a Culto. “Tocando dentro de la sala de ensayo, hablando entre nosotros, hay una comunicación que no está para nada entorpecida. Está aceitada como si no hubieran pasado ni meses”.Puntales de un pop luminoso e imaginativo que navegaba entre los teclados plásticos y las crudas guitarras eléctricas, Astro destacó en la segunda década de los 2000. Una propuesta novedosa que se emparentaba con proyectos internacionales como MGMT y Empire of the Sun y no tardó en ganar la atención del público y los medios. Su discografía marcó hitos como el Ep Le Disc de Astrou y el disco Astro de 2011 (aquel que tenía temas como Ciervos, Colombo, Manglares, entre otros) que NPR destacó entre los 50 discos de 2012. Entre su intensa agenda de giras, demoraron cuatro años en lanzar Chicos de la Luz (2015), su segundo disco, solo para anunciar su receso al año siguiente y presentar sus últimas fechas en México, el Festival el Rito y una presentación íntima en el desaparecido Bar Loreto. Y aunque los músicos se mantuvieron ocupados en otros proyectos, la pregunta no tardó en brotar ¿podría haber un regreso de Astro? La sensación ambiente era que la banda todavía podía entregar más. Pero lo que el público no sabía es que Nicolás “Lego” Arancibia (teclados y bajo), Daniel “Zeta” Varas (teclados), Octavio Cavieres (batería) y el propio Andrés Nusser (voz y guitarra), conversaban con cierta regularidad. “Siempre hemos tenido contacto todos estos años”, dice Zeta. “Si bien no era como que hablábamos todos los días, siempre tuvimos contacto, nunca lo perdimos”.Y el empujón para el regreso llegó desde su propio círculo. “Fue Nacho, el sonidista, el que empezó como hace varios años a insistir, como que coqueteaba la idea”, revela Zeta. “Y entre nosotros como que decíamos ‘puede ser, tal vez sí’. Lo hablamos informalmente un par de veces, pero nunca fue un cuestionamiento que después fuera como ‘no, no, mejor no volvamos’, sino que al revés. Esta fue la primera vez que se sugirió en serio y al tiro fue como ‘sí, por supuesto que sí, vamos’”.La decisión se hizo carne el año pasado. Los músicos acordaron volver, pero con el horizonte inmediato de crear nueva música. En otras palabras, no querían dejarlo todo a la nostalgia. “Esto no es una reunión, no nos estamos reuniendo para hacer ‘la reunión de Astro’, eso no nos importa”, sentencia Andrés Nusser. “Nos estamos reuniendo para estar juntos, hacer música juntos, hacer shows juntos y continuar donde quedó dando bote la pelota. Esa es nuestra naturaleza. Lo primero que dijimos fue ‘ya, volvamos pero solo si hacemos un disco’. Porque eso es lo que nos gusta hacer”.Así, los Astro comenzaron a trabajar en nueva música para dejar más adelante los ensayos del repertorio de su primera etapa. Como Lego vive en México, escribía su material y luego lo enviaba. Misma cosa con Nusser, quien reside en Pucón. “Ha sido un disco a distancia y ha funcionado. No necesariamente tienes que estar en una sala, sino que también se puede hacer a miles de kilómetros”, explica Lego. Tiempo después, en septiembre del 2025, se reunieron en un estudio en Valdivia junto al productor Elmalamia (el alias de Lucas Solovera), marcando la primera colaboración externa del grupo. Luego, en enero de este año volvieron a reunirse durante una intensa semana de trabajo en Santiago. Culto pudo escuchar parte del nuevo material de Astro. Es la expresión de músicos maduros. Los temas hasta ahora mantienen el entramado habitual de sonidos sintéticos, pero mucho más directo, con presencia de batería y sonidos de guitarra. “Para mí es medio como volver a la adolescencia, a la música que uno escuchaba”, dice Andrés Nusser. “El show de Astro terminó siendo un show súper rockero, más que los álbumes. Y de alguna manera esto fue como ‘okay, ¿cómo podemos llevar esa energía del rock de los shows a un álbum?’ No en su totalidad, pero sí debía ser más rockero porque qué rico es rockear entre nosotros en el escenario. Así que todas las canciones tienen batería real, buscamos un sonido limpio. Hay harta guitarra, igual hay sintetizadores, pero creo se basa más en este combo batería, guitarra y una voz bien presente”.De alguna manera esa nueva música resume la historia del grupo; hay introducciones más desarrolladas, un poco siguiendo lo que propusieron en Chicos de la Luz. Asimismo, hay voces procesadas como en el álbum Astro y uso de efectos en las guitarras. Una novedad que destaca a una primera escucha, es que hay letras más directas y que parecen reflexionar sobre el mundo de hoy. Por ejemplo, en un tema titulado NMDLMSM Nusser sorprende. “Los culiaos matan niños/tiran bombas de racimo/queman bosques/rompen ríos/matan aves y humedal/tan’ piteados, yo te digo”, canta. El músico lo explica. “Yo creo que Astro sigue igual de lúdico, pero quizás sin ese componente onírico que había antes de los animalitos y tal, como que eso se ha ido. Y ha entrado espacio para hablar de lo que uno siente en el corazón, espacio para hacer un poco de crítica de las cosas que están funcionando muy mal en el mundo, en términos de la oligarquía, la omnipresencia de la inteligencia artificial con usos no éticos, todo ese tipo de cosas”.Aunque la mirada de Astro está concentrada hacia el horizonte, también asumen que la vara de su material está alta. Por ello, cuentan que no han escatimado en horas de trabajo para llegar a su mejor versión. “Uno lo quiere hacer bien”, dice Andrés Nusser. “Y en ninguno de estos álbumes anteriores fue necesariamente algo sin esfuerzo, siempre hubo mucho trabajo detrás. Entonces, ahora no es distinto. Por supuesto que hay la cuota de nervio necesaria para que te impulse a hacerlo muy bien, a nunca ser condescendiente contigo, tenemos una ambición sana, queremos perseguir un resultado y que ojalá suene lo más la raja posible. En el estudio nos desafiamos todo el tiempo, no por el ánimo del desafío mismo, sino por el ánimo de llegar a una idea que nos excite. Y eso nos pasó con la música nueva, empezamos a escuchar demos y sentimos que era algo que se tenía que mostrar a la gente. Desde ahí parte toda la vuelta de Astro; nos tiene que gustar la música para poder juntarnos”.Aunque la música muestra una evolución, la metodología de trabajo se ha mantenido muy similar a lo que desarrollaban en su primera etapa. “La producción la maneja Andrés, pero también ha habido una apertura de experimentar otros caminos”, detalla Lego. “Y si nos dan ganas de regrabar una batería lo hacemos porque nos parece que está correcto. Ha habido un periodo de experimentación mayor, menos ganas de cerrar al tiro las cosas, queremos darnos el tiempo”.“Ahora todos tocamos mejor”Una vez que las nuevas composiciones comenzaron a tomar forma, los músicos debieron enfrentar al desafío de preparar un show de regreso. El tiempo corre porque Astro volverá a un escenario en diciembre próximo, en una presentación trabajada junto a la productora Fauna. Por ello, a mediados de agosto se reunieron para volver a repasar el material de su primera etapa. Un momento crucial, pues llevaban años sin tocar esas canciones. Fue acá cuando se enchufaron y arrancaron el ensayo con Maestro Distorsión. “Esa está saliendo brutal”, asegura Nusser.Aplicados, prepararon una playlist con el repertorio. Se han concentrado fundamentalmente en los temas de Le Disc de Astrou y el álbum de 2011. Aunque aseguran que no les resultó difícil recordar el material que llevaban una década sin tocar, debieron volver a escuchar sus propios discos. “Normalmente cuando uno hace un álbum no lo vuelve a escuchar nunca”, apunta Andrés Nusser. “Y me ha tocado meterme a escuchar Le disc de Astrou o canciones del primer disco y es como ¡Wow!, hemos tenido que meternos adentro de las pistas para sacar samples, preparar las máquinas, meterse a sesiones de mezcla del año 2008. Es como ver lo precario y lo creativo para solucionar algunas cosas. Es muy interesante ver el proceso anterior a 10 o 15 años de distancia”.Como Astro mantuvo en su momento una intensa agenda de presentaciones, mucho de ese material fue mutando en la carretera. Lo que sucedía por ejemplo, con Manglares, a la que se le añadía una extensa sección de percusión que al grupo le gustó tanto que en su momento la reeditaron solo para sumarle ese segmento. También el número que hacía Zeta imitando el sonido de un mono cuando tocaban Mono Tropical. “Antes teníamos el show como bien armadito, en el que habíamos ido variando ciertas partes hasta que nos terminamos acostumbrando a esas más que a las versiones originales de los discos”, dice Zeta. “Entonces ahora las volvimos a escuchar y tenemos que reimaginar cómo las vamos a tocar. Se descubren detalles nuevos, cosas que se habían dejado pasar. Algunas canciones recuperaron sus versiones originales, otras se fueron lejos, para otro lado.”.Con la experiencia que han ganado con los años, aseguran que han logrado ser eficientes en el montaje del repertorio de esos primeros años. “Son ensayos muy tranquilos. Y fluye todo al mismo ritmo e incluso mucho mejor que antes, como que creo que ahora todos tocamos mejor, somos más profesionales, tenemos una cabeza más enfocada. Y la comprensión de los temas es más rápida que lo que lo teníamos antes. Antes era difícil ver la música, ahora es muy claro. Una claridad que nos ha dado la experiencia y los años”, comenta Nusser. “El primer día decíamos en chiste ‘¿ya, el lunes podríamos tocar unos 5 temas? Y en broma decíamos, sí, se podría”. La distancia del tiempo también les ha permitido una aproximación a su repertorio desde una perspectiva diferente. “Creo que estas pausas son buenas, te ayudan a salirte un poco de eso y verlo desde afuera. Ahora llevamos unos días ensayando y ya se siente casi cuajado”, acota Octavio Cavieres. Por supuesto, van a incluir parte de su nuevo material.Además de de componer y preparar su vuelta a los escenarios, Astro también está en conversaciones con una importante major para reeditar su discografía. Un paso que se comunicará en su momento. Pero los músicos son claros; consideran este momento como una reactivación creativa, más que un mero regreso. “No queremos hacer un show solo por hacer el ‘show de regreso’, queremos hacer un show para salir a tocarlo al mundo y al país”, insiste Nusser. “Astro no vuelve para ser un souvenir, una reliquia. No venimos a ‘capitalizar’ el regreso de ninguna manera. Para nosotros la palabra futuro se repite. Esto es futuro, futuro, futuro, para adelante. Astro vuelve mejor que nunca, esa es nuestra intención. La mejor versión posible de Astro es ahora”.La banda retornará en un show agendado para el 19 de diciembre en el Teatro Coliseo (entradas en Puntoticket).