En poco más de un mes, el agua, el viento y los deslizamientos de tierra han dejado una estela de destrucción a lo largo de Chile. El saldo más grave son las 14 personas fallecidas que han dejado los distintos episodios meteorológicos, además de viviendas dañadas, caminos cortados, localidades aisladas y miles de personas afectadas. Desde Penco, en el Biobío, hasta los aluviones que golpearon Tocopilla, el invierno ha puesto a prueba la capacidad de las ciudades para enfrentar eventos que, según los especialistas, serán cada vez más frecuentes e intensos. Para el climatólogo de la U. de Talca Patricio González, la secuencia responde a un invierno típico de El Niño, muy intenso, con sistemas frontales asociados a ríos atmosféricos más frecuentes. El fenómeno, según agrega, favorece una mayor presencia de precipitaciones intensas en períodos muy breves. La huella de esa dinámica se extendió primero por el centro-sur. En Penco, además de las lluvias, las marejadas y el viento pusieron a prueba construcciones recientemente instaladas. En Corral, la saturación del terreno derivó en remociones en masa. En Angol, los anegamientos y desbordes de ríos volvieron a tensionar caminos y zonas habitadas. En otras localidades del sur se sumaron nieve, cortes de rutas y aislamiento. Incluso, se dejaron ver tornados en Ñuble.Chillan Viejo, 28 de julio de 2026.