El Gobierno de Pedro S�nchez ha fracasado en su estrategia para devolver a Marruecos, tal y como prometi�, a todos los inmigrantes llegados de forma irregular a Ceuta el pasado 30 de julio en la peor avalancha de la historia. Su t�ctica de adular al pa�s vecino con palabras amables sobre su gesti�n de la frontera no ha dado resultado y, 22 d�as despu�s de la entrada masiva, todav�a est� buscando f�rmulas para afrontar un proceso que va para largo.En apenas dos semanas ha pasado de asegurar que se iban a ir todos los inmigrantes que entraron, incluidos los menores de edad, a desplegar carpas en Ceuta para realojar a los que hab�an acampado en la playa. Su maniobra no ha funcionado.Ya es la segunda vez en esta legislatura que el Gobierno se f�a de Marruecos y sale escaldado: confi� en que su giro en su postura con el S�hara Occidental, reconociendo la propuesta de autonom�a de Rabat, le garantizar�a por fin un control efectivo de las fronteras. Pero la avalancha ha confirmado que no hay tal blindaje. Tambi�n estaba seguro de que el reino alauita iba a hacerse cargo de todos los inmigrantes que le devolviera en esta oleada, pero ahora incluso rechaza la repatriaci�n de los cad�veres. Espa�a tiene un problema de dif�cil soluci�n, porque no logra que Marruecos acepte a miles de marroqu�es y subsaharianos que a�n permanecen en Ceuta, pero la UE no le permite que los traslade a la Pen�nsula, y tampoco hay posibilidad de acogerlos a todos en la ciudad aut�noma.La actitud de Rabat ha sido de total pasividad en la entrada masiva de inmigrantes pero, al principio, al menos cooperaba en las devoluciones. El 30 de julio, despu�s de producirse la entrada masiva, Espa�a calific� de "ejemplar" su "colaboraci�n" con Marruecos en el comunicado que ese mismo d�a emiti� el Ministerio del Interior. En �l se informaba de que el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, estaba en contacto con su hom�logo, Abdelouafi Laftit, y que se hab�an comprometido a "implementar medidas para la entrega, lo antes posible, de todas las personas que han entrado ilegalmente en Ceuta".As� ocurri� los primeros d�as, en donde se calcula que, de los 80.000 que alcanzaron la costa espa�ola, unos 72.000 fueron aceptados de nuevo por Marruecos. Se les llevaba al pa�s vecino de forma masiva, a pesar de que hab�a pasado ya el plazo legal de 72 horas que establece la Ley de Extranjer�a como tope m�ximo para ejecutar las devoluciones. EL MUNDO fue testigo de c�mo las Fuerzas de Seguridad deportaban a los inmigrantes en contra de su voluntad, incluso a los ni�os, y se los llevaban en camiones."Hasta la �ltima persona"Esa forma de actuar fue ratificada el pasado d�a 11 por el ministro de Exteriores, Jos� Manuel Albares, cuando asegur� que "hasta la �ltima persona que ha entrado irregularmente en Espa�a volver� a Marruecos".Pero algo se quebr�, porque esa misma noche el ministro de Justicia marroqu�, Abdellatif Ouahbi, cambi� completamente el tono y, en una entrevista con la cadena Asharq News, reivindic� la soberan�a de Ceuta y Melilla, afe� a S�nchez su proceso de regularizaci�n extraordinaria y exigi� que Espa�a le entregara a los ni�os y adolescentes marroqu�es que segu�an en Ceuta. El tema de los menores preocupaba desde hace d�as a los marroqu�es, que ve�an en la legislaci�n espa�ola "obst�culos" tanto "administrativos" como "judiciales" para retornarlos.A partir de entonces, Espa�a ha ido dando tumbos. Fue muy contundente la ministra de Defensa, Margarita Robles, que respondi� a Ouahbi que "Ceuta y Melilla no se tocan" y reivindic� que "Ceuta es espa�ol�sima", desmarc�ndose de la actitud del resto de miembros del Gobierno de ahondar en elogios a la "cooperaci�n" de Rabat. Pedro S�nchez, por su parte, ha mantenido un deliberado perfil bajo, sin interrumpir sus vacaciones en Lanzarote.Mientras, Marlaska ha ido introduciendo algunas matizaciones a las palabras de Albares en d�as posteriores, dejando caer que "la inmensa mayor�a" -ya no todos- "va a regresar a Marruecos a la mayor inmediatez" y hablando ya no de devoluciones, sino de expedientes de expulsi�n: procedimientos m�s largos y complejos que no incluyen, por ejemplo, a los solicitantes de asilo ni a los menores.Y ayer, despu�s de que Ouahbi pidiera abordar con Espa�a la "cuesti�n" del "derecho hist�rico y geogr�fico" sobre las ciudades aut�nomas, el Gobierno pas� directamente de la adulaci�n a la advertencia al trasmitirle a Rabat que "Ceuta y Melilla son dos ciudades espa�olas frontera de Espa�a y de la UE" y que "forman parte de la integridad territorial y de la soberan�a de Espa�a reconocida internacionalmente y son igualmente parte integrante del territorio de la UE". Fuentes de Exteriores precisaron anoche que esta posici�n se traslad� "claramente" ayer "por los canales diplom�ticos": "Rechazamos y rechazaremos tajantemente cualquier planteamiento distinto respecto a Ceuta y Melilla".Ahora el mando �nicoDesde la semana pasada las devoluciones de inmigrantes dejaron de producirse y el Gobierno tuvo que improvisar en pocos d�as una alternativa con 1.800 plazas en carpas para completar las 800 plazas del Centro de Estancia Temporal de Extranjeros (Ceti). En ellas se ha alojado a los sin papeles que se encontraban en la playa del Trampol�n, a donde siguen llegando migrantes del bosque y de otros lugares de Ceuta a pesar de los desalojos policiales.La decisi�n este viernes de designar al ministro de Pol�tica Territorial, �ngel V�ctor Torres, como mando �nico de la crisis, tres semanas despu�s de la avalancha, constata que los planes no le han salido al Ejecutivo como pensaba. Seg�n balances internos de la Polic�a, de los 8.000 adultos y ni�os que a�n permanecen en Ceuta, hay 6.500 que deambulan sin control por la ciudad aut�noma, informa Quico Alsedo.A Marruecos, por su parte, le viene bien la inestabilidad en Ceuta, que muestra su dominio absoluto sobre lo que pasa en la frontera y que abre y cierra el grifo de los flujos migratorios a su conveniencia.