José Israel Hernández Chávez tiene 21 años y acaba de completar la carrera de Derecho en la Universidad de Matamoros, en Tamaulipas, México. Su título universitario llegó después de cuatro años en los que combinó las clases con su trabajo en la limpieza pública.Su jornada comenzaba a las seis de la mañana, cuando se levantaba para asistir a la facultad. Por la tarde subía al camión de recolección de residuos y recorría distintos barrios de la ciudad. El día terminaba cerca de la medianoche, cuando finalmente regresaba a su casa. La rutina se repitió durante los cuatro años que duró la carrera. Hernández Chávez trabajaba como recolector de basura para poder financiar sus estudios y, al mismo tiempo, atravesaba jornadas que podían extenderse durante unas 18 horas entre la universidad y el trabajo.Cuatro años entre las aulas y el camiónEl joven trabajaba para el Departamento de Limpieza Pública de Matamoros, donde quienes realizan esta tarea son conocidos como fajinero. Ingresó al trabajo cinco años antes de la publicación de las fotografías y continuó allí durante sus estudios.El empleo implicaba una exigencia física importante. Hernández Chávez contó que debía afrontar las rutas bajo el sol, la lluvia y el viento, además de sostener el ritmo de las clases. Para él, el salario obtenido en ese trabajo fue el que permitió pagar su formación universitaria.No se trató, por lo tanto, de un empleo ocasional para atravesar una etapa de la carrera. El camión fue parte de su vida durante todo el proceso académico y terminó convertido también en una pieza central de la celebración que eligió para su graduación.La foto que recorrió las redesEl día de la graduación, Hernández Chávez recibió su título de Derecho y decidió no cambiarse la ropa. Con la toga, el birrete y el diploma todavía en sus manos, fue hasta el lugar donde trabajaba y posó junto al camión de recolección.En las fotografías también aparecen sus compañeros de ruta, familiares y su novia. La escena fue publicada en Facebook y rápidamente comenzó a circular en medios mexicanos y de otros países de América Latina.La imagen llamó especialmente la atención por reunir dos aspectos que habían convivido durante años en su vida: la formación universitaria y el trabajo en la limpieza pública. Hernández Chávez decidió mostrar ambos sin ocultar el oficio que había financiado sus estudios.Un diploma junto a quienes lo acompañaronEl joven explicó que quiso compartir las fotografías para que su experiencia pudiera servir de ejemplo a otros estudiantes. En su publicación agradeció a Dios, a sus padres, sus hermanas, su novia y sus amigos, además de reconocer el apoyo recibido de sus compañeros de trabajo. Después de obtener el título, Hernández Chávez continuó trabajando como recolector de basura. La graduación no significó un cambio inmediato de empleo, aunque su objetivo profesional estaba relacionado con el Derecho y con la posibilidad de trabajar en el ámbito de la justicia. Su historia terminó resumida en una imagen sencilla: un joven con toga y diploma sobre el mismo camión que, durante cuatro años, ayudó a pagar la carrera que acababa de terminar.
Un joven de 21 años, que empezó a conducir un camión de basura hace cinco años para pagarse la universidad, abandona su ceremonia de graduación de la facultad de derecho con su toga y posa con su diploma junto a su camión, al lado de sus compañeros conductores
José Israel Hernández Chávez mantuvo durante cuatro años una rutina que combinaba estudios y trabajo.La fotografía junto al vehículo con el que trabajaba se convirtió en el símbolo de su graduación.








