El Gobierno "no ha movido ficha" con la Zarzuela para que el Rey haga gestión alguna con Mohamed VI a propósito de la crisis de Ceuta. Ni para que el jefe del Estado agradezca al rey marroquí su supuesta colaboración en la resolución de la crisis en Ceuta, que continúa, ni para cualquier otro propósito. El Ejecutivo no ha implicado al jefe del Estado de ninguna manera en la situación creada en la ciudad autónoma. Y Felipe VI, así como su Casa, dada la dimensión de la crisis, mantienen la máxima discreción y su colaboración para superar un asunto que se considera muy grave. Fuentes consultadas por El Confidencial niegan que el Gobierno como tal, ni un ministro en particular, hayan 'sondeado' al Rey. Entre otras razones, porque las relaciones entre la Zarzuela y la Moncloa no se encauzan mediante 'sondeos', sino con una doble interlocución: la del presidente del Gobierno con Felipe VI en sus despachos habituales y en los extraordinarios, según lo requieran los asuntos de Estado, y la del jefe de la Casa, Camilo Villarino, con categoría administrativa y política de ministro, con los titulares de los diversos departamentos ministeriales, en función de la agenda del Rey y de las competencias que correspondan en cada caso a los ministros. Lo habitual, además, es que el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, como sus predecesores, asuma la interlocución más cotidiana entre las dos instituciones. Fuentes conocedoras sugieren que algún ministro ha podido comentar, y que el comentario trascendiera, sobre la conveniencia de que el Rey llamase a Mohamed VI para persuadir más aún la colaboración de Marruecos en la repatriación de migrantes desde Ceuta. Pero esas mismas fuentes niegan que se haya planteado esta intervención a la Casa del Rey, que se limita a manifestar que "la posición de Felipe VI es clara y conocida" en relación con Ceuta y Melilla. Clara porque, a través de Juan Jesús Vivas, el monarca transmitió el 6 de agosto pasado, tras la audiencia privada que concedió al presidente de la ciudad autónoma en Marivent, su deseo de viajar allí, pero sin mencionar fecha alguna. Y es conocida también su opinión sobre la avalancha de migrantes del pasado día 30 de julio: le causó indignación e instó a la más eficaz defensa de la integridad del Estado. Además, el jefe del Estado, aun sin agenda pública desde el 17 de agosto hasta el próximo día 30, sigue al minuto la situación en Ceuta. El papel del Rey con motivo de la crisis en Ceuta está siendo de máxima implicación institucional, pero también colaborativa No está previsto un viaje inmediato del Rey a Ceuta, tampoco con motivo de la celebración el próximo día 2 de septiembre del Día de Ceuta, fiesta autonómica, este año no laborable, que fue instituida en 1997 por la asamblea de la ciudad como jornada para la expresión de la identidad ceutí. La celebración incluye actos diversos, ahora sin seguridad de que se celebren, y uno institucional en el teatro del Revellín. Aunque instancias sociales y políticas de Ceuta han lanzado la idea de que Felipe VI acuda ese día a la ciudad, la imposibilidad del desplazamiento es "absoluta", según fuentes gubernamentales. Y eso, con independencia de que el viaje de Felipe VI, cuando se produzca, precise el refrendo implícito o pasivo del Gobierno. En expresión de un secretario de Estado, "si el Rey fuese ahora a Ceuta, la visita se viviría como una versión de la que hizo a Paiporta el 3 de noviembre de 2024". Los viajes del Rey disponen de un fuerte contenido simbólico y se producen en contextos en los que sean útiles a los intereses del Estado y de la nación. Se recuerda que el que realizaron los reyes Juan Carlos y Sofía en 2007 a Ceuta y Melilla se produjo en una fase de distensión. Rabat, sin embargo, retiró a su embajador en Madrid durante meses. TE PUEDE INTERESAR El papel del Rey con motivo de la crisis en Ceuta, calificada por el presidente del Gobierno como "una violación de la integridad territorial de España", está siendo de máxima implicación institucional, pero también prudencial y colaborativa, siguiendo las pautas de un jefe del Estado parlamentario y, en consecuencia, ajustándose a su función constitucional. El Gobierno "no ha movido ficha" con la Zarzuela para que el Rey haga gestión alguna con Mohamed VI a propósito de la crisis de Ceuta. Ni para que el jefe del Estado agradezca al rey marroquí su supuesta colaboración en la resolución de la crisis en Ceuta, que continúa, ni para cualquier otro propósito. El Ejecutivo no ha implicado al jefe del Estado de ninguna manera en la situación creada en la ciudad autónoma. Y Felipe VI, así como su Casa, dada la dimensión de la crisis, mantienen la máxima discreción y su colaboración para superar un asunto que se considera muy grave.
El Gobierno no implica a Felipe VI en la crisis de Ceuta: "La posición del Rey es clara y conocida"
La interlocución entre el Gobierno y el Rey en esta crisis es colaborativa y se encauza a través del presidente y del jefe de la Casa y no se ha planteado ni un viaje inmediato de Felipe VI a Ceuta ni una intervención suya con Mohamed VI










