El Gobierno hace los deberes con Estados Unidos. Ya sea corriéndose del conflicto por la intimación de la Embajada norteamericana a los empresarios de la cooperativa neuquina CALF para frenar el acuerdo con Huawei, o blindando los pliegos de las principales privatizaciones del Estado con cláusulas “anti-China”, el alineamiento político de la Casa Rosada no exhibe fisuras. Pero, con una dinámica comercial que fluye, en el activo más importante que tiene hoy la Argentina para venderse al mundo y traccionar divisas, Vaca Muerta, China se mete por la ventana.
Hoy, el gigante oriental se consolidó como uno de los mayores proveedores de insumos para las corporaciones que extraen metales en el norte y refinan petróleo y gas en el sur, las principales beneficiarias del esquema de exenciones impositivas y aduaneras. Empieza a tener, además, presencia en los servicios críticos y a pesar del cepo que puso la gestión de Javier Milei en licitaciones estatales, en las privadas ya es parte clave de las obras de midstream que van a destrabar el cuello de botella para multiplicar las exportaciones.
En la concentración de orígenes importados para la cadena de valor en los proyectos desarrollados vía Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), Pekín casi duplica la participación de Washington, junto con Corea del Sur. Según los registros aduaneros oficiales de los vehículos de proyecto único (VPU), entre mayo de 2025 y junio de 2026 se importaron bienes de capital e insumos por un total de US$ 284,3 millones FOB. En este mapa de erogaciones millonarias, la hegemonía es china, ya que lidera las ventas con US$ 74 millones, secundada por Corea del Sur con US$ 57,7 millones, de acuerdo a un informe de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (Adimra).










