1. “Si no eliminamos a Nadia estamos jodidos”. Fernando Cerimedo es, como Manuel Adorni, algo más que un dirigente de una fuerza de ideas extremas. Su trayectoria es también un símbolo. Y un síntoma: una forma de hacer política que recurre a altísima tecnología –como algoritmos e inteligencias artificiales– y al mismo tiempo expresa impulsos humanos primitivísimos y poco sofisticados. En torno a quien fue uno de los dueños de La Derecha Diario, que manejó una granja de trolls, se encuentran ambos niveles. Ambos son parte del mismo mecanismo. Un mecanismo que también puede encontrarse quizás, solo quizás, más matizado, pero que también aparece en los líderes de la ultraderecha internacional. Por eso su historia, que termina en el intento de asesinato a Nadia Beller, es también la de un espacio político. Y de una sociedad que asiste a un espectáculo que es al mismo tiempo bizarro y estratégico. 2. Una de las mejores series de la historia fue Mad Men, un relato con reminiscencias de la literatura de John Cheever que narra al mismo tiempo varias cosas: el paso de los 50 a los 70, la importancia de la publicidad para la sociedad de los Estados Unidos y cómo lo individual espeja en lo colectivo: el relato de lo mínimo muchas veces contiene pólvora, se expande y se multiplica en otros relatos. 3. El protagonista de la serie, que se emitió entre 2007 y 2015 (más de diez años es tiempo suficiente para que al contar detalles del argumento no hagamos un spoiler), se llama Don Draper. Estuvo interpretado, de manera memorable, al punto que uno tiende a confundir la persona con el personaje, por el actor Jon Hamm. En la ficción, Draper es un creativo publicitario. Un personaje que siempre está al borde de la angustia y, aquí está la clave que se va conociendo a lo largo de la historia, tiene un pasado que oculta. Don es en realidad Dick Whitman, un joven pobre que adoptó la identidad de un oficial muerto en la Guerra de Corea para escapar de una infancia humilde y traumática. Don vive con el constante miedo a ser descubierto, lo que convierte su vida elegante en Manhattan en una ilusión.