Para dar comienzo a la semana, el presidente Donald Trump amenazó con bombardear Omán, un aliado de Estados Unidos que ha estado actuando como mediador para intentar poner fin a la guerra contra Irán.

Al día siguiente, Trump publicó un mapa con un círculo alrededor del estrecho de Ormuz, y las tierras a lo largo de sus costas en Omán, los Emiratos Árabes Unidos e Irán, etiquetando la zona como “NUEVO Territorio de EE. UU.”.

Y el miércoles, Trump declaró el “DÍA D ECONÓMICO” contra Irán, advirtiendo en una publicación en Truth Social sobre las nefastas consecuencias para cualquier nación que apoye a Irán.

Según los analistas, los mensajes incendiarios de Trump esta semana fueron un síntoma de creciente frustración, ya que el presidente no parece vislumbrar una salida a la guerra que él mismo inició. Casi seis meses después de lanzar ataques contra Irán junto con Israel y a 75 días de las elecciones que determinarán si su partido conserva el control del Congreso, Trump se enfrenta al tipo de conflicto interminable que una vez prometió zanjar.

Incapaz de forzar la rendición de Teherán y proclamar la victoria que anhelaba, Trump arremete cada vez con más fuerza contra sus aliados. Según los analistas, también parece preocupado por un posible acuerdo paralelo entre Irán y otros países del Golfo Pérsico que abriría el estrecho.