Todo el mundo sabe que los cactus son probablemente el grupo de plantas ideal para los más despistados o mataplantas. O quizás no… Es verdad que se trata de las plantas que mejor preparadas están para las adversidades, entre ellas los calores extremos del verano. Pero de ahí a pensar que un cactus puede vivir eternamente sobre una estantería, sin apenas luz, sin agua durante meses y después salir directamente a una terraza a 40 ºC hay bastante distancia.

La resistencia no significa invulnerabilidad. Y entender esto es probablemente el primer paso para cultivar bien un cactus. Te enseñamos las principales claves para triunfar con los cactus y que no se te mueran.

Mucha luz, poca agua y un sustrato que no se encharque

La mayoría de los cactus están adaptados a ambientes donde las precipitaciones son escasas e irregulares, las temperaturas pueden ser elevadas y disponer de agua es casi un lujo. Sus tallos carnosos funcionan como auténticas reservas y sus características espinas son, en realidad, hojas modificadas que, entre otras funciones, permiten reducir enormemente la superficie por la que perderían agua.

Aunque existen excepciones, la mayoría de los cactus que cultivamos habitualmente necesitan mucha luz. Si están en interior, conviene reservarles uno de los lugares más luminosos de la casa, preferiblemente cerca de una ventana.