La presión migratoria estará entre los temas dominantes de la campaña presidencial francesa. Uno de los aspirantes al Elíseo, Édouard Philippe, que fue primer ministro de Emmanuel Macron entre el 2017 y el 2020, ha planteado instalar un “centro de retorno” (en realidad de internamiento) en un país de África oriental para instalar allí a los miles de migrantes irregulares que desbordan el archipiélago de Mayotte, departamento francés en el océano Índico.Philippe, que es alcalde de la ciudad normanda de Le Havre, el segundo puerto de Francia, y presidente del partido de centroderecha Horizontes, ha decidido efectuar la rentrée política después de la pausa estival con un viaje a Mayotte y a la isla de la Reunión, también en el Índico. Su presencia en el primero de estos departamentos ultramarinos, el más pobre de la República, y su duro mensaje para contener la inmigración son todo un símbolo de su voluntad de plantar cara a la que podría ser su adversaria en la segunda vuelta de las presidenciales, Marine Le Pen, la candidata de la extrema derecha, en mayo del 2027.Las imágenes de la avalancha humana en Ceuta provocaron un enorme impacto en Francia. Los medios escorados hacia la extrema derecha, como la cadena de televisión CNews, siguen haciendo programas con conexión en directo con la ciudad española en el norte de África. De hecho, la situación de Mayotte, antigua colonia que decidió incorporarse a Francia, presenta un paralelismo evidente en cuanto a problemática social y hacinamiento, pues actúa de imán para las cercanas islas Comoras y otros países africanos.Para Estelle Youssouffa, diputada por Mayotte del grupo independiente y regionalista Liot, el archipiélago, que sufrió un devastador ciclón hace dos años, se halla en una situación “catastrófica”. “Mayotte es Ceuta y Melilla al cuadrado”, advirtió la parlamentaria en una entrevista con Le Figaro.En Mayotte viven unas 323.000 personas. Aproximadamente la mitad son extranjeros, la mayoría originarios de las Comoras -que en su día decidieron independizarse de Francia-, pero también de la República Democrática del Congo, Ruanda, Burundi y otros países.Philippe no quiere que el asunto migratorio, por excesiva laxitud, le reste posibilidades de conquistar la presidencia. Entiende que debe ser muy duro no solo para disputar los votos a Le Pen sino, antes, para imponerse en su propio campo y aglutinar a toda la derecha, incluidos sus excorreligionarios de Los Republicanos (LR, derecha gaullista), que de momento mantienen su propio candidato, Bruno Retailleau, exministro del Interior.“Para construir el futuro de Mayotte, la urgencia es cerrar las compuertas de la inmigración; no a la mitad, totalmente”, subrayó el exprimer ministro. Si él es el próximo presidente, durante cinco años se suspenderá en este territorio el derecho al asilo. En Mayotte tampoco se aplica ya por completo, desde el 2025, el derecho de suelo, como respuesta al flujo masivo de mujeres encinta, de las Comoras, que intentaban llegar por mar a Mayotte para dar a luz. Durante años la maternidad del principal hospital era el lugar francés con más nacimientos. El Instituto Nacional de Estadística y Estudios (Insee) ya no incluye Mayotte en las cifras demográficas nacionales porque lo considera una excepción demasiado notoria a la tendencia general.El cierre total de las vías de migración hacia Mayotte que preconiza Philippe incluye la reagrupación familiar. “¿Cuál es el sentido de crear un efecto llamada suplementario para una inmigración africana que viene a añadirse a una inmigración de las Comoras ya fuera de control? -se preguntó el candidato-. Es absurdo, hipócrita y peligroso para el territorio”.El viaje de Philippe a Mayotte se interpreta también en otra lectura electoral. El expremier se adelanta unos días a la visita del actual jefe del Gobierno, Sébastien Lecornu, de quien se especula que podría acabar siendo candidato al Elíseo, con la bendición de Macron. Este se ha distanciado de Philippe en los últimos años. El paralelismo entre Ceuta y Mayotte podría ser una de las razones de fondo de la comprensión expresada por París hacia el Gobierno español cuando se produjo el alud migratorio, en contraste con la actitud mucho más severa de otros socios europeos como Italia, Dinamarca o Alemania. Fuentes diplomáticas francesas indicaron en su momento a La Vanguardia que París tenía “una prioridad clara, manifestar su solidaridad al Gobierno español durante la crisis y llamar a la unidad de la UE”. “La unidad y la solidaridad europeas son en efecto la mejor respuesta a las crisis de esta naturaleza, y también a los intentos de instrumentalización o de injerencia que lleva aparejados”, agregaron las fuentes, que se abstuvieron de comentar si había alguna relación con una realidad común entre Francia y España (y ajena a Italia y Alemania), la existencia de territorios nacionales extraeuropeos, que supusiera una mayor sensibilidad hacia lo sucedido por parte de las autoridades de París.Corresponsal de 'La Vanguardia' en París desde el 2018. Anteriormente fue corresponsal en Alemania (1994-2002), en Estados Unidos (2002-2009) y en Italia y ante el Vaticano (2009-2018)
Un presidenciable francés propone un centro de internamiento de migrantes en África
El exprimer ministro Édouard Philippe visita Mayotte, un territorio del Índico con los problemas de Ceuta











