La dismenorrea o dolor menstrual es una de las afecciones ginecológicas más comunes, con una prevalencia estimada de entre el 45 % y el 90 %, según Brenda Cedeño, catedrática de la carrera de Enfermería de la Universidad Internacional del Ecuador (UIDE).Ella explica que en el ámbito educativo al menos el 60,9 % de mujeres se ve afectada en su desempeño académico y en el entorno laboral el 45 % ha tenido que ausentarse por estos síntomas. “Hay un tipo de dolor que millones de mujeres aprenden a esconder desde jóvenes. Aparece cada mes y, pese a su frecuencia, todavía suele tratarse como un asunto privado del que no se habla en el trabajo, el aula o incluso en la consulta médica”, indica. Publicidad“Siento como si el útero se me estirara”: los desafíos de trabajar con menstruaciones extremas “Siento como si el útero se me estirara”: los desafíos de trabajar con menstruaciones extremas “Siento como si el útero se me estirara”: los desafíos de trabajar con menstruaciones extremasLa especialista aclara que cuando el dolor menstrual es progresivo, no mejora con analgésicos o impide realizar actividades cotidianas, es una señal de alarma. Puede tratarse de dismenorrea secundaria provocada por enfermedades como la endometriosis (que afecta aproximadamente al 10 % de las mujeres en edad reproductiva) o la adenomiosis. Ante esto, Cedeño recalca: “El dolor menstrual intenso no es una prueba de carácter ni una condición que deba aceptarse automáticamente como parte de ser mujer”.El costo de callarLa normalización social de las molestias menstruales puede retrasar la búsqueda de atención médica durante años. La idea de que “es normal que la menstruación duela” lleva a muchas mujeres a considerar innecesaria la consulta, incluso cuando los síntomas interfieren significativamente con su vida, dice.PublicidadPublicidad“El dolor no tratado también puede generar consecuencias emocionales y sociales. Estudios sobre dismenorrea han identificado síntomas de ansiedad y depresión asociados con el dolor persistente. A esto se suman la fatiga, las dificultades de concentración, la reducción del rendimiento y, en casos de sangrado abundante, la anemia”, señala. Cedeño asegura que trabajar o estudiar con un dolor incapacitante no debería considerarse una prueba de fortaleza: “Cuando el dolor interfiere repetidamente con las actividades habituales, constituye una señal que merece valoración profesional”. (I)
“El dolor no tratado también puede generar consecuencias”: experta detalla las alertas de la dismenorrea
Experta indica que la normalización social de las molestias menstruales puede retrasar la búsqueda de atención médica durante años.







