Los beneficiarios se disparan hasta 466.077 tras la reforma de 2019 que redujo el requisito de edad: aumentan en un 75% las personas que se acogen a la prestaci�n. El Banco de Espa�a ha reconocido que la robustez del sistema de protecci�n del desempleo puede constituir un obst�culo para la reinserci�n de los parados en el mercado laboral. El gobernador de la instituci�n, Jos� Luis Escriv�, pon�a como ejemplo en una reciente comparecencia en el Congreso el claro desincentivo que tienen para volver al trabajo quienes perciben el subsidio para mayores de 52 a�os: una prestaci�n que este a�o se sit�a en 480 euros al mes y que se puede cobrar hasta el momento de alcanzar la edad legal de jubilaci�n.Sobre este colectivo, las estad�sticas oficiales del Servicio P�blico de Empleo Estatal (SEPE) ponen de manifiesto un fuerte aumento del volumen de beneficiarios, especialmente en los �ltimos a�os tras la reforma impulsada por el Gobierno en 2019 que relaj� los requisitos para poder cobrarlo. Cabe indicar previamente que la medida que principalmente ha engrosado el colectivo de beneficiarios de esta prestaci�n es la reducci�n de la edad de acceso, de 55 a 52 a�os.Previamente, el servicio p�blico de empleo registr� de media en 2018 un total de 265.473 beneficiarios del subsidio para mayores de 55 a�os. A cierre de 2025, la media anual se situaba en 458.890 beneficiarios, lo que supone un 73% m�s. Los �ltimos datos disponibles, de cierre de junio de 2026 elevan la cifra media mensual de beneficiarios en los seis primeros meses del a�o a 466.077, lo que supone un incremento del 75% respecto al nivel previo a la reforma.En todo caso, aun salvando el elemento diferencial de que la actual prestaci�n permite el acceso a un mayor n�mero de personas �nicamente por la rebaja del requisito de edad, los beneficiarios tambi�n han crecido considerablemente en los �ltimos a�os bajo el este esquema. De media, en 2019 se registraron 325.840 beneficiarios del subsidio ya para mayores de 52 a�os. Esta cifra se ha incrementado en siete a�os en un 43% hasta alcanzar el cerca de medio mill�n de personas.Desincentivo para la vuelta al trabajo"Uno puede preguntarse si con este esquema de incentivos generamos las mejores condiciones para la activaci�n en el empleo. Hay an�lisis emp�ricos que ponen de manifiesto que no", reconoc�a Escriv�. Cabe recordar que la reforma de 2019 no solo redujo la edad de acceso: tambi�n ampli� la duraci�n del subsidio permitiendo percibir la prestaci�n hasta alcanzar la edad ordinaria de jubilaci�n (anteriormente finalizaba en cuanto el beneficiario cumpl�a las condiciones para acceder a la jubilaci�n anticipada); increment� la base de cotizaci�n sobre la que cotiza el SEPE a la Seguridad Social (para la futura pensi�n de jubilaci�n) pasando del 100% al 125% del salario m�nimo y habilit� la posibilidad de compatibilizar el cobro del subsidio con contratos de trabajo a tiempo parcial.Estas medidas han tenido una doble consecuencia: por un lado, el enquistamiento del colectivo de desempleados mayores de 50 a�os con independencia de la prestaci�n que cobren. Al tener asegurada una m�nima cobertura de renta, y tener una peor perspectiva de acceso al empleo tanto por el edadismo que opera en el mercado de trabajo como por d�ficits formativo, estas personas son las que colman las listas del paro durante m�s tiempo. De los 892.500 parados de larga duraci�n en Espa�a (llevan m�s de un a�o buscando empleo) el casi el 45% son mayores de 50 a�os y alcanzan el 54% entre los que llevan m�s de dos a�os parados.La segunda consecuencia es econ�mica. Seg�n c�lculos de Fedea entre 2019 y 2025 los subsidios para mayores de 52 a�os le han costado a las arcas del Estado algo m�s de 7.547 millones de euros, mientras, mientras que desde el momento de la reforma hasta 2030 el coste ascender�a a 15.877 millones al a�o. En ese momento, el sobrecoste de la reforma ascender�a a 1.818 millones al a�o."Este fen�meno demogr�fico se combina con un patr�n de utilizaci�n intensiva y prolongada del subsidio para mayores de 52 a�os, que ha elevado el peso estructural de este colectivo como perceptores de prestaciones por desempleo, llegando a explicar algo m�s de la mitad del total de beneficiarios de estas prestaciones", se�alan los expertos de Fedea.Y recuerdan que las nuevas condiciones de acceso y percepci�n del subsidio lo han convertido en una figura h�brida, a medio camino entre una renta de sustituci�n (muy modesta si no hay rentas adicionales en la unidad familiar) durante los a�os de percepci�n y una prestaci�n de car�cter previsional, al incidir significativamente sobre la pensi�n futura del beneficiario.