INTERNACIONALLa decisi�n del jefe del Alto Tribunal pone freno a una orden judicial que pretend�a detener la construcci�n tras cuestionar la legalidad del proyectoDonald Trump, en un acto en la Casa BlancaApPablo Scarpellini Los �ngelesActualizado Viernes,

agosto

21:37El Tribunal Supremo ha autorizado hoy al gobierno de Donald Trump que siga construyendo el ambicioso sal�n de baile en el que est� trabajando en el ala este de la Casa Blanca, poniendo freno a una orden de un juez federal que pretend�a detener las obras a medianoche del viernes tras cuestionar la legalidad del proyecto. La orden temporal firmada por el jefe del Supremo, John Roberts, no establece una nueva fecha para fallar sobre el caso de forma definitiva, cuando intervenga el resto de los nueve jueces del Alto Tribunal. Tampoco hace menci�n a la legalidad del proyecto que muchos en Washington consideran un uso excesivo de autoridad por parte del presidente al no haber contado con la aprobaci�n del Congreso. Trump, por su parte, dice que su megaobra ser� "el mayor complejo militar y sal�n de baile de todo el mundo" y que todo aquel que se oponga es alguien "muy desleal a nuestro pa�s". En diciembre, el Fondo Nacional para la Preservaci�n Hist�rica demand� al Gobierno en diciembre y logr� que un juez federal de Washington diera la orden de detener el proyecto hasta que contara con la aprobaci�n del Congreso. Trump intent�, sin �xito, que el Tribunal de Apelaciones del Circuito de Distrito de Columbia revocara el fallo del juez, Richard Leon. Sin embargo, a principios de agosto, el tribunal respald� al juez. "Corresponde al Congreso decidir si se debe construir o no un enorme sal�n de baile, y no es un asunto que el Ejecutivo pueda resolver por cuenta propia", declar� el Tribunal. Ahora, el magnate inmobiliario ha recurrido al Supremo, como suele hacer cada vez que los tribunales se interponen en sus planes, para pedir que le dejen continuar con unas obras que, seg�n �l, est�n avanzando a gran velocidad, con 250 obreros trabajando durante 20 horas al d�as, siete d�as a la semana. A nadie se le escapa en Washington que el nuevo sal�n de baile es una de las obsesiones de Trump, que considera que ser� una pieza central de su legado. Anunciado en julio de 2025, el plan busca resolver un problema que, seg�n la Casa Blanca, arrastraban las administraciones desde hace 150 a�os: la falta de un espacio propio para grandes eventos, que obligaba a instalar una carpa a cien metros de la entrada principal cada vez que hab�a una recepci�n de Estado. El nuevo sal�n tendr� unos 8.300 metros cuadrados y capacidad para 650 invitados sentados, frente a los 200 que cab�an antes en el espacio anterior. El coste, sin embargo, no ha dejado de crecer. La cifra inicial que se manej� fue de 200 millones de d�lares, cubiertos —seg�n la Casa Blanca— por el propio Trump y donantes privados. Meses despu�s esa cifra ya rondaba los 250 millones, y para agosto de 2026 varios medios reportaban que el conjunto de proyectos de remodelaci�n en la Casa Blanca superar�a los 900 millones de d�lares, financiados en parte con fondos p�blicos y sin la aprobaci�n del Congreso. Entre los donantes reportados figuran nombres como Google, Apple, Amazon y Lockheed Martin.