La euforia ha regresado al bitcoin y al oro después de que el secretario del Tesoro de EEUU, Scott Bessent, anunciara que va a duplicar el volumen de sus recompras de bonos a largo plazo. El anuncio se ha producido después de que los rendimientos a 30 años de la deuda han alcanzado niveles no vistos desde 2007 por el temor al déficit y a la deuda pública estadounidense.Los dos activos han funcionado como una posición bajista contra la deuda y el dólar ante el temor de que el Tesoro no logre frenar la escalada de los tipos de interés. Pero, por otra parte, parte de los mercados interpreta esta medida del Tesoro como una forma de contener artificialmente los intereses a largo plazo, impulsando un apetito por el riesgo.
Para algunos expertos, Bessent se ha sacado de la chistera una forma de flexibilización cuantitativa que ya utilizó la Fed en 2011 para controlar los intereses, después de inyectar miles de millones de dólares a la economía tras la crisis de 2008. Y eso suele funcionar como una espoleta para comprar bitcoin u otros activos de riesgo.
Por eso Michael Hartnett de BofA está tan pendiente del 5% en el bono a 30 años. Su tesis es que, si el Tesoro no consigue controlar la curva larga, el mercado puede interpretar que Washington está perdiendo el control del coste de financiación y eso favorecería activos alternativos frente al dólar.










