Con las altas temperaturas del verano, muchas personas buscan la forma de refrescar la vivienda sin disparar la factura de la luz. Carlos Llull, técnico de climatización con más de 15 años de experiencia, considera que uno de los errores más habituales es preocuparse en exceso por el gasto del ventilador. "Programar el ventilador para que se apague por miedo a gastar luz no tiene mucho sentido", asegura. Llull explica que un ventilador no reduce realmente la temperatura de una habitación, sino que mueve el aire y genera una sensación de frescor sobre el cuerpo. Ese efecto está relacionado con la evaporación del sudor, que puede hacer que percibamos una temperatura más agradable aunque el termómetro de la estancia siga marcando prácticamente lo mismo. El problema aparece cuando el ambiente es demasiado cálido. En esas condiciones, el ventilador pierde eficacia porque continúa desplazando aire caliente. Según el técnico, llega un momento en el que la diferencia de temperatura ya no permite que el cuerpo disipe el calor con la misma facilidad, por lo que puede ser necesario recurrir a un sistema que sí reduzca la temperatura real. Ahí entra en juego el aire acondicionado, que Llull considera complementario y no necesariamente un sustituto del ventilador. También advierte de otro error común: pensar que la potencia máxima indicada en la ficha técnica de un equipo equivale al consumo que mantendrá durante toda la noche. En un aparato moderno, el gasto puede reducirse considerablemente cuando alcanza la temperatura programada. La diferencia de consumo entre ambos sistemas sigue siendo notable. Según los cálculos expuestos por Llull, un ventilador funcionando ocho horas a velocidad media puede costar alrededor de 2,4 céntimos, lo que supondría menos de un euro al mes. Por eso, apagarlo mediante un temporizador únicamente por miedo al gasto eléctrico puede generar un ahorro prácticamente insignificante. Para el especialista, la mejor estrategia pasa por combinar ventilador y aire acondicionado según las condiciones de cada momento. "No hay que elegir uno u otro, sino aprovechar las ventajas de ambos", señala. El ventilador puede ser suficiente cuando el calor es moderado, mientras que el aire acondicionado resulta más eficaz cuando la temperatura ambiente es demasiado elevada. Con las altas temperaturas del verano, muchas personas buscan la forma de refrescar la vivienda sin disparar la factura de la luz. Carlos Llull, técnico de climatización con más de 15 años de experiencia, considera que uno de los errores más habituales es preocuparse en exceso por el gasto del ventilador. "Programar el ventilador para que se apague por miedo a gastar luz no tiene mucho sentido", asegura.