OpiniónEl pico de la demanda de petróleo se acerca y Colombia, dependiente del crudo para el 35 % de sus exportaciones, busca nuevas fuentes de ingresos.El pico de la demanda del petroleo se acerca Foto: Henry Chirinos/EFE21.08.2026 11:43 Actualizado: 21.08.2026 11:43
La Agencia Internacional de la Energía (AIE) proyecta bajo su escenario principal de Políticas Declaradas (STEPS), que la demanda mundial de combustibles fósiles alcanzará su máximo antes de 2030 y comenzará a descender a partir de entonces. El consumo de petróleo, en particular, tocaría techo cerca de los 102 millones de barriles diarios alrededor de ese año (Peak Oil Demand), y a partir de ahí, el declive sería gradual, pero estructural, impulsado principalmente por la electrificación del transporte.Aunque el consumo absoluto de combustibles fósiles todavía crece —el consumo de petróleo aumentó 0,7 %, el gas 1 % y el carbón 0,4 % en 2025, respectivamente—, el ritmo se ha desacelerado de forma notable. Los combustibles fósiles siguen aportando entre el 80 % - 85 % de la energía primaria mundial, pero las energías renovables ya están desplazando al carbón en el sector eléctrico y se espera que superen al petróleo como principal fuente de energía primaria a principios de la década de 2040.El factor decisivo detrás del declive proyectado en la demanda de petróleo son los vehículos eléctricos. En 2025, las ventas globales de vehiculos electricos superaron los 20 millones de unidades (una cuarta parte del mercado mundial de automóviles). La flota eléctrica ya desplazó el consumo de 1,7 millones de barriles diarios de petróleo, una cifra equivalente a más del doble de la producción diaria actual de Colombia. China sola explica cerca de un millón de esos barriles. Según proyecciones de la AIE y Bloomberg, ese desplazamiento en el consumo podría alcanzar los 5 millones de barriles diarios en 2030 y superar los 9 millones en 2035.Petróleo Foto:petroleoUna transición lenta, pero inevitableEl descenso no será abrupto. El carbón liderará la caída, el petróleo le seguirá de cerca a partir de 2030 y el gas natural se rezagará hasta mediados de la década de 2030. La demanda de petroquímicos y aviación amortiguará la velocidad del declive. Sin embargo, el consumo total de combustibles fósiles dejará de crecer en un plazo de tres a cinco añosEl dilema colombianoColombia enfrenta este escenario desde una posición de vulnerabilidad. El sector de hidrocarburos representa cerca del 4 % del PIB, alrededor del 35 % de las exportaciones y una porción significativa de los ingresos fiscales a través de regalías, impuestos y dividendos de Ecopetrol. La empresa estatal sigue siendo uno de los principales financiadores del presupuesto nacional.Sin embargo, la producción ya está en declive. Actualmente se ubica entre 700.000 y 750.000 barriles diarios, lejos del pico superior al millón de barriles de hace una década. Las reservas probadas apenas alcanzan para unos siete años al ritmo actual, y la decisión del gobierno Petro de no firmar nuevos contratos de exploración agravó las perspectivas a mediano plazo. LEA TAMBIÉN En la medida en que la demanda mundial se estanca o comience a caer alrededorde 2030, los precios podrían presionarse a la baja. Ecopetrol ya trabaja con escenarios de largo plazo cercanos a los 55 dólares por barril. En ese contexto, campos con costos de producción elevados dejarían de ser rentables y una parte del petróleo colombiano podría quedarse bajo tierra de forma permanente por falta de demanda o de un precio de mercado que justifique su extracción.Las consecuencias serían múltiples: menores ingresos fiscales, presión sobre el déficit y el peso, pérdida de empleo e ingresos en departamentos productores.La ventana se cierraEn el corto plazo (2026-2027), los precios elevados por las disrupciones geopolíticas pueden ofrecer un respiro temporal, pero ese alivio no resuelve el problema estructural. Por lo pronto, Colombia debe hacer un esfuezo para extraer todo el petroleo que pueda antes de que la demanda global comience a decrecer (sí, incluyendo fracking), ganando el tiempo y los recursos necesarios para acelerar su diversificación económica. Sustituir al petróleo como eje de nuestra economía y principal fuente de ingresos externos y fiscales no es fácil pero es necesario. El 2030 está a menos de cuatro años, y es en este corto periodo en el que el nuevo gobierno debe definir cómo reemplazará, al menos parcialmente, al petróleo creando nuevas fuentes de ingresos. Las oportunidades existen —minerales críticos para la transición energética (cobre, níquel), agroindustria, turismo y servicios, IA—, pero requieren una estrategia deliberada y sostenida.Para un país que aún depende de forma significativa del petróleo, la pregunta ya no es si el peak oil demand llegará, sino si llegará antes de que el país haya construido alternativas sólidas. Por fortuna tenemos hoy un Gobierno ágil y pragmático que entiende la importancia de estos temas y no se encuentra anclado a ideologias radicales y anacrónicas. * Exministro de Comercio LEA TAMBIÉN Sigue toda la información de Economía en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.







