Una alimentación variada, la actividad física y el uso responsable de medicamentos favorecen la microbiota en adultos mayores, dice la geriatra Daniela Navia.21 de agosto, 2026 - 09h15“En la etapa de adultez mayor, la microbiota tiende a perder parte de su diversidad y estabilidad, y puede producirse una alteración en la relación entre las distintas especies de microorganismos”, explica Daniela Navia Carofilis, geriatra especializada en medicina integral del adulto mayor. Sin embargo, aclara que envejecer no significa necesariamente tener una microbiota “mala”.Según la especialista, estos cambios son muy individuales y están relacionados con factores que se acumulan a lo largo de la vida. Entre ellos menciona una alimentación poco variada y baja en fibra, el sedentarismo, las enfermedades crónicas, las hospitalizaciones, el aislamiento social y la pérdida de autonomía. También destaca el uso de determinados medicamentos, especialmente los antibióticos, que pueden influir en la diversidad y estabilidad de la microbiota.En este contexto, la geriatra explica que es importante cuidar la microbiota desde edades tempranas, ya que su composición se construye y modifica a lo largo de la vida. “No deberíamos llegar a los 70 u 80 años intentando corregirla con un suplemento, después de décadas de una alimentación poco saludable, sedentarismo o múltiples exposiciones a antibióticos”.Por ello, mantenerla saludable desde etapas tempranas implica llevar una alimentación variada y rica en fibra, realizar actividad física y hacer un uso responsable de los medicamentos. Estas prácticas forman parte de un estilo de vida que contribuye a un envejecimiento más saludable para disfrutar de la vida.Cómo identificar una microbiota alteradaEntre las manifestaciones que pueden asociarse, la especialista indica que están algunos síntomas gastrointestinales, como distensión abdominal, exceso de gases, cambios persistentes en el ritmo intestinal, estreñimiento o diarrea. No obstante, aclara que estos signos son inespecíficos y pueden responder a diversas causas.En los adultos mayores, un cambio nuevo y persistente en el hábito intestinal, pérdida de peso, sangre en las heces, anemia, dolor abdominal, vómitos o diarrea persistente no deben atribuirse únicamente a la microbiota. Ante estas señales, es necesario descartar otras causas médicas, apunta Navia.Microbiota y defensas en el adulto mayorDe acuerdo con la geriatra, existe una relación estrecha entre ambos: “El intestino no es solamente un órgano digestivo; también es un importante órgano inmunológico”.La microbiota cumple un papel importante en la regulación del sistema inmunitario y en el mantenimiento de la barrera intestinal, explica la geriatra. Añade que, con el paso de los años, las modificaciones en ambos sistemas pueden favorecer una inflamación crónica de bajo grado, conocida como inflammaging, proceso asociado con la fragilidad y la calidad de vida del adulto mayor.Salud intestinal Es un punto clave para la funcionalidad y la calidad de vida del adulto mayor. Problemas como estreñimiento, diarrea, distensión o dolor abdominal pueden afectar el sueño, apetito, movilidad y estado de ánimo. Además, las molestias al comer pueden reducir la ingesta y favorecer progresivamente la pérdida de peso y la masa muscular. Su papel frente a enfermedades1. Alteraciones relacionadasLos cambios en la microbiota se han vinculado con trastornos metabólicos, cardiovasculares, gastrointestinales y neurodegenerativos, además de la fragilidad.2. Asociación no significa causalidadQue exista una relación no significa que la microbiota sea necesariamente la causa de estas condiciones.3. Una interacción compleja Microbiota, alimentación, medicamentos, enfermedades y envejecimiento interactúan entre sí. En muchos casos, aún no se determina qué ocurre primero ni cuál de estos factores desencadena los cambios. (I)
‘No deberíamos esperar hasta los 70 u 80 años para preservar la microbiota’
Una alimentación variada, la actividad física y el uso responsable de medicamentos favorecen la microbiota en adultos mayores, dice la geriatra Daniela Navia.








