La problemática se registra en los alrededores de las instituciones educativas Raúl Porras Barrenechea y Virgen de Fátima N.º 3058, ubicadas en la avenida Merino Reyna y el jirón Lima, en el distrito de Carabayllo. En estas vías es frecuente observar montículos de basura y desmonte acumulados a pocos metros de los planteles, lo que deteriora el entorno y expone diariamente a la comunidad educativa a condiciones insalubres.Ante esta problemática, los corresponsales escolares de la I.E Raúl Porras Barrenechea de El Comercio recogieron el testimonio de los principales afectados. Cielo, vecina que reside en el jirón Lima desde hace 23 años, relató que la situación los obliga a mantener las ventanas cerradas y perjudica las actividades de los negocios locales. Explicó que, a pesar de haber coordinado labores de limpieza con un regidor distrital, los desechos regresan de inmediato.“Lo han agarrado como un basurero prácticamente. Aunque limpiaron la zona, a los pocos días volvieron a arrojar desechos. El olor es muy fuerte, hay moscas y recicladores, y no puedo abrir las ventanas”, lamentó la vecina, atribuyendo el problema a una preocupante falta de cultura ciudadana.En esa misma línea, la comerciante Reina alertó que “está todo descuidado, lleno de basura”, por lo que planteó la necesidad de instalar tachos especiales de reciclaje y organizar brigadas conjuntas entre vecinos y autoridades.La gravedad de la situación fue confirmada por la directora de la institución educativa Raúl Porras Barrenechea (RPB), Mirta Vega Arias, quien señaló que el problema es permanente desde que asumió el cargo en el 2015. La directora del plantel explicó que la acumulación de desperdicios domésticos, muebles y desmontes daña severamente el ornato e incluso ha provocado la proliferación de roedores que llegaron a ingresar al plantel educativo por el acceso de la calle jirón Lima.Vega detalló que, ante la inacción de algunos ciudadanos, la escuela ha tomado medidas drásticas: “Nos han ayudado las cámaras de vigilancia. Cuando hemos encontrado personas que han arrojado desmonte hemos ido a sus casas y juntos hemos hecho el recojo”, manifestó. Asimismo, la directora propuso que la “solución definitiva debe partir desde la educación en las aulas” para que los cerca de mil alumnos de la I.E RPB actúen como un efecto multiplicador en sus hogares.A este panorama se sumó el análisis técnico del ingeniero agrónomo Gilver Laura, quien advirtió que las altas temperaturas y la radiación retenida por el cemento en Carabayllo aceleran una constante actividad bioquímica que descompone los residuos, liberando sulfatos y amonios nocivos. “El calor influye en todo el ciclo de descomposición de los residuos sólidos. Se produce la formación de sulfatos y amonios; es un proceso biológico y químico, prácticamente una actividad bioquímica constante, donde la temperatura juega un papel muy importante”, señaló el agrónomo.Laura detalló que los líquidos tóxicos de la basura acumulada, conocidos como lixiviados, son absorbidos por las raíces de las áreas verdes de la zona: “Los árboles se contaminan con todas las sustancias tóxicas (...) y el proceso de crecimiento, el trabajo fotosintético de purificar el aire queda afectado”, explicó. Asimismo, alertó que las corrientes de viento levantan el polvo de la tierra seca cargado de hongos, esporas y agentes patógenos que se convierten en focos de infección directa para los escolares. “Para recuperar las áreas libres se pueden implementar sardineles, incorporar materia orgánica y sembrar especies resistentes al calor, como los ficus”, explicó el Ing. Agrónomo, Laura.Desafío que persisteCabe señalar que este equipo de corresponsales escolares intentó comunicarse en dos oportunidades con el despacho del alcalde de Carabayllo, Pablo Mendoza, con el fin de obtener un pronunciamiento y conocer las medidas que tomará su gestión frente a este punto crítico, sin embargo, no se obtuvo respuesta.Quien sí brindó declaraciones fue Daniela Huamani, representante del programa “Recicla Ya” (Eco-trueque), una iniciativa del programa federal de Educación Ambiental (EDUCCA) en convenio con diversas municipalidades, entre ellas la de Carabayllo. Huamani explicó el desarrollo de las campañas que buscan llevar la educación ambiental a la práctica. “Con el eco-trueque se logra un doble impacto: retiramos el plástico de las calles para su reciclaje y, al mismo tiempo, se entrega plantas para promover más áreas verdes”, argumenta.No obstante, reconoció que el desafío actual radica en combatir la desinformación e instalar hábitos continuos de segregación de residuos en los hogares. Al respecto, el profesor Carlos Carhuas, especialista en política educativa de nuestra institución educativa, reitera que para lograr el cambio cultural esperado a largo plazo se requiere un enfoque colectivo. “La ley tiene que ir de la mano con el tema de la socialización y la sensibilización”, puntualizó.Finalmente, la comunidad educativa, los vecinos y los especialistas coinciden en que el cambio necesario involucra una fiscalización permanente, un rol más activo de las autoridades y acciones más responsables por parte de la ciudadanía para asegurar un entorno seguro, limpio y verde en beneficio de las próximas generaciones.AutoresEsta nota fue elaborada por los corresponsales escolares del colegio Raul Porras Barrenechea de Carabayllo: Kahori Espinoza, Tatiana Rivadeneira, Sol Cortez, Valentin Anampa y Andrew Guanilo. El equipo contó con el apoyo del docente Carlos Carhuas y la mentoría de la periodista del Grupo El Comercio Antonella Cazorla.
Escolares alertan sobre desperdicios acumulados cerca de colegios de Carabayllo: “Los han agarrado como basureros”
La constante acumulación de residuos y desmontes en los alrededores de dos instituciones educativas de Carabayllo genera una creciente preocupación por la contaminación ambiental, los malos olores y el riesgo sanitario que afecta a la comunidad escolar y residentes de la zona.








