Las últimas previsiones sobre El Niño, uno de los fenómenos climáticos con mayor influencia sobre el comportamiento del tiempo a escala global, apuntan a un escenario excepcional para los próximos meses. Los pronósticos actualizados este miércoles 19 refuerzan la posibilidad de que El Niño 2026-2027 alcance una intensidad extraordinaria, con anomalías de temperatura de hasta 3,5 ºC en las aguas del Pacífico ecuatorial central durante su punto álgido.PublicidadLas estimaciones, elaboradas a partir de diferentes modelos climáticos, apuntan además a que el episodio seguirá intensificándose durante el otoño y el invierno de 2026-2027. Según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica, existe más de un 90% de probabilidad de que alcance la categoría de "muy fuerte", mientras que las previsiones contemplan que pueda mantenerse activo hasta principios de 2027. En la misma línea, el IRI de la Universidad de Columbia mantiene elevadas probabilidades de continuidad durante buena parte de este periodo.De cumplirse estas previsiones, estaríamos ante uno de los episodios de El Niño más intensos jamás registrados, con capacidad para alterar los patrones meteorológicos en distintas partes del mundo, incluida España.¿Qué es El Niño?El Niño es un fenómeno climático natural que se produce cuando las aguas superficiales del Pacífico central y oriental registran un calentamiento anómalo. Este cambio en la temperatura del océano puede alterar los patrones habituales de lluvias y temperaturas en diferentes partes del mundo.PublicidadSuele aparecer en intervalos de dos a siete años y sus efectos pueden prolongarse entre nueve y doce meses. Como en muchos casos es posible anticipar su llegada con varios meses de margen, los países y sectores más expuestos pueden prepararse para sus posibles consecuencias, especialmente ante fenómenos como sequías o inundaciones, que pueden afectar a la agricultura, la ganadería y la pesca.El nombre tiene su origen en las costas de Perú y Ecuador, donde los pescadores observaron hace siglos que, en determinadas épocas del año, las aguas del Pacífico experimentaban un calentamiento poco habitual. Este fenómeno solía coincidir con las fechas cercanas a Navidad, por lo que, debido a su relación con la celebración del Niño Jesús, comenzó a conocerse con este nombre.¿Cómo podría afectar El Niño al tiempo en España?Las previsiones actuales apuntan a que el otoño podría ser más cálido de lo habitual en España. Aunque los modelos abarcan principalmente el periodo entre agosto y octubre, la señal de temperaturas altas es bastante clara, con una mayor probabilidad de temperaturas medias por encima de lo normal y más noches cálidas, especialmente en el Mediterráneo, Balears y Canarias. Además, el calor acumulado durante el verano podría prolongarse durante septiembre y favorecer nuevos episodios cálidos incluso en octubre o noviembre.PublicidadEn cuanto a las precipitaciones, el escenario apunta a un otoño potencialmente más húmedo de lo habitual en buena parte del país, aunque esta predicción presenta más incertidumbre. En el noroeste peninsular y Canarias no existe una señal tan clara y ese carácter húmedo podría deberse tanto a varios episodios de lluvia repartidos durante la estación como a pocos episodios de precipitaciones muy intensas. Por ello, un otoño más lluvioso en el conjunto de España no significa necesariamente que la sequía vaya a desaparecer en todas las zonas: algunas cuencas del sur, el nordeste o el interior podrían seguir sufriendo falta de agua pese a un balance nacional húmedo.Septiembre podría ser el primer mes marcado por una mayor inestabilidad. El suelo y el Mediterráneo todavía conservarán buena parte del calor acumulado durante el verano, mientras comienzan a llegar las primeras entradas de aire frío en altura. La combinación de estos factores puede favorecer tormentas intensas, con lluvias fuertes, granizo, actividad eléctrica y rachas de viento, especialmente en el litoral mediterráneo, Balears, el sistema Ibérico y zonas del interior oriental. Sin embargo, un Mediterráneo muy cálido no garantiza por sí solo la llegada de una DANA ni que vaya a llover. Si predominan las altas presiones, septiembre podría terminar siendo simplemente muy cálido y seco.La situación podría cambiar en octubre, cuando la actividad tormentosa podría alcanzar uno de sus momentos más destacados. Este mes es climatológicamente uno de los más propicios para las lluvias torrenciales en el Mediterráneo español y, si el mar continúa muy caliente, los vientos de levante podrían transportar grandes cantidades de humedad hacia la costa. Si además coinciden con una DANA, una vaguada o un frente, podrían desarrollarse tormentas intensas y persistentes. País Valencià, Murcia, Catalunya, Balears y el este de Andalucía serían algunas de las zonas potencialmente más expuestas, aunque las precipitaciones también podrían extenderse hacia el interior. Aun así, un anticiclón de las Azores fuerte podría desviar las borrascas hacia el norte de Europa y dejar un octubre más seco en buena parte de España.Ya en noviembre, podrían ganar protagonismo las borrascas y los frentes atlánticos, aunque todavía existe bastante incertidumbre sobre su evolución. Si se impone una circulación dominada por vientos del oeste, las lluvias serían más frecuentes en Galicia, el Cantábrico y Portugal, mientras que el Mediterráneo y el sureste podrían quedar más al margen.Por el contrario, si se producen bloqueos anticiclónicos en el norte de Europa, las borrascas podrían desplazarse hacia el sur y afectar a más zonas de la Península, favoreciendo una mayor recuperación de las cuencas atlánticas. La evolución de los patrones atmosféricos del Atlántico será, por tanto, determinante para saber qué escenario termina imponiéndose durante la recta final del otoño.Publicidad¿Por qué preocupa tanto este episodio de El Niño?La inquietud ante este episodio se debe, sobre todo, a la magnitud que podría alcanzar y a su capacidad para influir en el clima de distintas regiones del planeta. Cuando El Niño adquiere una intensidad elevada, aumenta la posibilidad de que se produzcan cambios destacados en las condiciones habituales de temperatura y lluvia, con consecuencias muy diferentes según la zona: mientras algunos territorios pueden afrontar precipitaciones extraordinarias, otros pueden sufrir periodos de sequía severa, como podría ocurrir en la región amazónica.A esto se suma que el fenómeno coincide con un escenario de temperaturas globales especialmente altas debido al cambio climático. La interacción entre ambos factores podría favorecer la aparición de nuevos episodios de calor extremo y aumentar la presión sobre algunas regiones ya afectadas por temperaturas elevadas.La Organización Meteorológica Mundial (OMM) ya señaló en junio que el desarrollo de El Niño se estaba produciendo en un contexto marcado por temperaturas globales por encima de los valores habituales.PublicidadCuáles son los antecedentes de El NiñoLos episodios de El Niño más intensos de las últimas décadas se produjeron en 1982-83, 1997-98 y 2015-16. Aunque tuvieron un fuerte impacto en distintas partes del mundo, sus efectos sobre el tiempo en España fueron diferentes en cada ocasión.El episodio de 1982-83 coincidió con las graves inundaciones del Júcar y la rotura de la presa de Tous, pero esto no significa que El Niño fuera el responsable directo. La catástrofe estuvo relacionada con una situación meteorológica concreta en la zona y con otros factores hidrológicos y humanos. En 1997-98, pese a la enorme repercusión mundial del fenómeno, el tiempo en España estuvo más condicionado por la circulación atmosférica del Atlántico Norte. Algo parecido ocurrió en 2015-16, cuando el otoño fue cálido y seco en España, con un 18% menos de lluvia de lo habitual, aunque hubo grandes diferencias entre unas regiones y otras.Más recientemente, el episodio de 2023-24 fue algo menos intenso que los anteriores, pero también tuvo importantes consecuencias en diferentes zonas del planeta. En España, el otoño de 2023 fue excepcionalmente cálido y relativamente húmedo en el conjunto del país, aunque la sequía continuó afectando al sur y al nordeste.Estos ejemplos muestran que El Niño intenso no significa necesariamente que España vaya a tener un otoño lluvioso ni permite prever por sí solo episodios de inundaciones. Su influencia depende también de otros factores, como la circulación atmosférica del Atlántico y Europa, la trayectoria de las borrascas, la orografía y la forma en que se distribuyan las precipitaciones.PublicidadEl Niño y La Niña: ¿en qué se diferencian?El Niño y La Niña representan dos fases opuestas de un mismo patrón climático, conocido como ENSO. La principal diferencia está en la temperatura de las aguas del Pacífico ecuatorial: durante El Niño se produce un calentamiento anómalo, mientras que durante La Niña tiene lugar un enfriamiento de estas aguas por debajo de lo habitual.Entre ambos episodios se encuentra la llamada fase ENSO-neutral, que se da cuando las temperaturas del Pacífico ecuatorial permanecen dentro de los valores considerados normales y no predominan las condiciones características de ninguno de los dos fenómenos.El Niño 2026-2027 podría ser uno de los episodios más intensos registrados, pero su impacto concreto sobre España todavía está rodeado de incertidumbre. Las previsiones apuntan a un otoño más cálido de lo habitual y con posibles episodios de lluvias intensas, pero la evolución de las precipitaciones dependerá de otros factores atmosféricos. Por ello, habrá que seguir las próximas actualizaciones de los modelos para comprobar cómo termina influyendo este excepcional episodio de El Niño en el tiempo de España.
El Niño se acerca con fuerza: qué es y cómo puede cambiar el tiempo en España
Un episodio excepcional que podría prolongarse hasta 2027.









