El plan presentado al Congreso se da en un momento incómodo para el Gobierno por desencuentros entre sus ministros y una crisis de seguridad que no muestra señales de retroceso
El primer ministro de Perú, Luis Galarreta, acudió este jueves al Congreso acompañado por sus ministros para presentar la política general del Gobierno de Keiko Fujimori. Fue una intervención marcada por un diagnóstico severo del Estado, la inseguridad ciudadana y la promesa de acelerar decisiones que, según el Ejecutivo, llevan años atrapadas en la burocracia. La comparecencia —la primera de un gabinete desde el retorno de la bicameralidad después de 34 años— encontró, sin embargo, al Ejecutivo en un momento incómodo: lleva menos de un mes en funciones, pero ya acumula desencuentros entre sus ministros, cuestionamientos a algunos de sus integrantes y una crisis de seguridad que no muestra señales de retroceso.
Galarreta siguió la línea trazada por Fujimori desde que asumió la Presidencia. Si la mandataria ha asegurado que recibió “un Estado catastrófico”, su primer ministro sostuvo que encontraron “un Estado desordenado y desbordado frente a los grandes problemas del país”. Después fue más lejos: “Un Estado entrampado por la burocracia, que llega tarde al delito, llega tarde a las emergencias y a las necesidades de las familias. Un Estado que muchas veces dilata las decisiones mientras el crimen avanza, y que reacciona tarde cuando los fenómenos naturales golpean a nuestras comunidades. Pero sí llega temprano para multarte, para cerrar tu pequeño negocio, para poner trabas a tu emprendimiento o exigir requisitos absurdos”.











