Durante tres d�cadas, cada 4 de junio, decenas de miles de peque�as llamas iluminaban el Parque Victoria de Hong Kong. Mientras en el resto de China cualquier referencia p�blica a la matanza de Tiananmen estaba censurada, en la antigua colonia brit�nica se le�an los nombres de las v�ctimas, se cantaban canciones y se reclamaba a Pek�n que asumiera responsabilidades por la represi�n de 1989. Aquella vigilia desapareci� hace a�os. Ahora tambi�n han sido condenados quienes la mantuvieron viva.El Tribunal Superior de Hong Kong declar� este viernes culpables de incitar a la subversi�n a la ya disuelta Alianza de Hong Kong en Apoyo de los Movimientos Democr�ticos Patri�ticos de China y a dos de sus antiguos dirigentes, Lee Cheuk-yan y Chow Hang-tung.El n�cleo de la acusaci�n no estaba en ning�n acto violento, sino en uno de los objetivos pol�ticos que el grupo defendi� durante d�cadas: acabar con la "dictadura de partido �nico" en China y avanzar hacia un sistema democr�tico. Para los fiscales, esa reivindicaci�n supon�a un desaf�o directo al liderazgo del Partido Comunista. Para los acusados, era simplemente una defensa de derechos pol�ticos fundamentales.Lee, veterano sindicalista y exdiputado, y Chow, abogada y una de las figuras m�s visibles de la nueva generaci�n del movimiento prodemocr�tico, llevan casi cinco a�os entre rejas. Un tercer dirigente hist�rico de la organizaci�n, Albert Ho Chun-yan, permanece detenido desde hace m�s de cuatro a�os y espera sentencia despu�s de declararse culpable en enero. Los tres se enfrentan a penas que pueden alcanzar los 10 a�os de prisi�n.El juicio ha terminado convertido en algo mucho m�s amplio que un proceso contra tres activistas. Sobre el banquillo estaba, en realidad, una parte de la historia pol�tica de Hong Kong. La Alianza naci� inmediatamente despu�s de la sangrienta intervenci�n del Ej�rcito chino contra las protestas estudiantiles de 1989. Desde entonces hizo del recuerdo de Tiananmen su principal raz�n de ser: organizaba las vigilias del Parque Victoria, publicaba revistas, gestionaba un museo dedicado al 4 de junio y promov�a actos como la limpieza simb�lica del Pilar de la Verg�enza, la escultura que durante a�os record� la masacre en el campus de la Universidad de Hong Kong.Para la fiscal�a, todas aquellas actividades sirvieron para "promover y difundir" una posici�n ilegal destinada a alimentar el rechazo hacia Pek�n y derrocar al Gobierno central bajo el pretexto de defender la democracia. Los tres jueces deb�an decidir, sobre todo, si reclamar el final del sistema de partido �nico vulneraba la Constituci�n china, cuyo primer art�culo consagra el liderazgo del Partido Comunista como caracter�stica fundamental del sistema socialista.Lee intent� desmontar durante el juicio esa interpretaci�n. Explic� que no buscaba eliminar al PCCh, sino acabar con un sistema en el que ning�n ciudadano puede elegir una alternativa de gobierno. El objetivo, dijo, era que fueran los chinos quienes decidieran qui�n deb�a gobernarlos y que el partido no pudiera imponer una "dictadura".Chow, que ejerci� su propia defensa, argument� que reclamar el fin del r�gimen de partido �nico no equivale a intentar expulsar por la fuerza al Partido Comunista de su posici�n de liderazgo. "Poner fin al gobierno de un solo partido", sostuvo, significa acabar con un Estado donde el poder no tiene l�mites.La represi�n contin�aLa sentencia llega cuando apenas queda rastro del Hong Kong que durante d�cadas funcion� como una anomal�a pol�tica dentro de China. Bajo la f�rmula "un pa�s, dos sistemas", la ciudad conserv� tras su devoluci�n por Reino Unido en 1997 libertades inexistentes en el continente: peri�dicos ferozmente cr�ticos con Pek�n, partidos opositores, sindicatos independientes, protestas multitudinarias y organizaciones civiles capaces de cuestionar abiertamente al Partido Comunista.Ese ecosistema comenz� a desmoronarse despu�s de las gigantescas protestas antigubernamentales de 2019. Pek�n respondi� en junio de 2020 imponiendo la Ley de Seguridad Nacional, que castiga delitos como la secesi�n, la subversi�n, el terrorismo o la connivencia con fuerzas extranjeras. Las autoridades defienden que la norma devolvi� la estabilidad a una ciudad sacudida por meses de disturbios. Sus cr�ticos sostienen que proporcion� el instrumento jur�dico para desmantelar pr�cticamente toda oposici�n organizada.Desde entonces, decenas de dirigentes prodemocr�ticos han sido encarcelados o han partido al exilio. Decenas de organizaciones civiles se han disuelto y medios cr�ticos han cerrado. La Alianza termin� desapareciendo en septiembre de 2021 despu�s de que la polic�a exigiera informaci�n sobre sus miembros y actividades alegando sospechas de que actuaba como "agente extranjero". Antes hab�a desaparecido tambi�n su acto m�s emblem�tico. La �ltima gran vigilia de Tiananmen se celebr� en 2019. Las de 2020 y 2021 fueron prohibidas oficialmente por las restricciones sanitarias de la pandemia. Nunca regresaron.Amnist�a Internacional considera la condena otro punto de inflexi�n en ese proceso. "Este desalentador veredicto subraya c�mo se est� utilizando la Ley de Seguridad Nacional de Hong Kong para castigar a las personas por recordar pac�ficamente uno de los cap�tulos m�s oscuros de la historia reciente de China", denunci� Fernando Cheung, portavoz de la organizaci�n. El grupo sostiene que la decisi�n representa "otro hito sombr�o" en una campa�a deliberada para borrar el legado de Tiananmen y silenciar las demandas de verdad y rendici�n de cuentas.Sarah Brooks, subdirectora regional de Amnist�a, fue todav�a m�s contundente: asegura que Lee y Chow "no han cometido ning�n delito reconocible" y los considera presos de conciencia que deben ser liberados inmediatamente. La ONG lleva a�os denunciando que la legislaci�n de seguridad se utiliza contra periodistas, acad�micos, activistas y organizaciones civiles por actividades protegidas por el derecho internacional.Treinta y siete a�os despu�s de que los tanques entraran en el centro de Pek�n y acabaran por la fuerza con las protestas de Tiananmen, aquella noche sigue siendo uno de los mayores tab�es pol�ticos de China. Durante mucho tiempo, Hong Kong fue la excepci�n: un rinc�n del pa�s donde todav�a era posible encender una vela y cuestionar p�blicamente el monopolio pol�tico del Partido Comunista.