Pablo Muñoz Campaña |

Kimana (Kenia) (EFE).- El misterio y la polémica envuelven la muerte de al menos 18 elefantes en el famoso ecosistema de Amboseli, en el sur de Kenia, en un caso que las autoridades atribuyen a un envenenamiento por cianuro, versión cuestionada por guardabosques y comunidades locales, que apuntan a una posible enfermedad aún desconocida y elevan la cifra de paquidermos muertos.

Un elefante mutilado yace en el suelo del santuario de Kimana después de que las autoridades le practicasen una autopsia tras una muerte que tardó días en llegar y estuvo acompañada de una parálisis parcial, destino que ya han sufrido una veintena de paquidermos de la zona desde el 24 de junio.

Mantos de nubes cubren el monte Kilimanjaro, al otro lado de la frontera con Tanzania, el más alto de África y perfectamente visible en un día despejado, como si el propio ecosistema estuviese de luto por una enigmática tragedia que afecta principalmente a hembras adultas y a sus crías.

«Este es uno de los casos. Creemos que hemos perdido 20 en casi dos meses, lo cual es muy triste. Es un incidente que aún no hemos esclarecido», lamenta el jefe de operaciones de las tierras comunitarias de Olgulului, Patrick Papatiti, mientras enseña a EFE los restos del cuerpo.