Hay vehículos que quedan en la memoria por su diseño, por su motor o por haber marcado una época. Y hay otros que adquieren un valor completamente diferente por la historia que los rodea. En la misma sintonía, mientras esperamos la llegada al país de Luis XIV, es el caso de la Ford F-350 que transportó a Juan Pablo II durante su primera visita a la Argentina, en 1982.

La particularidad de este vehículo es que no había sido construido originalmente como papamóvil. Su vida comenzó como una camioneta de trabajo del Automóvil Club Argentino y, ante la llegada del pontífice al país, fue transformada en tiempo récord para cumplir una misión completamente distinta.

Una Ford F-350 que cambió de trabajo en cuestión de días

La protagonista era una Ford F-350 modelo 1981, una camioneta concebida para tareas de auxilio y asistencia mecánica. Pero la confirmación de la visita de Juan Pablo II generó la necesidad de contar con un vehículo que permitiera trasladarlo por Buenos Aires y, al mismo tiempo, mantenerlo visible para las multitudes.

La solución fue utilizar una unidad que ya estaba disponible y modificarla profundamente. Se desmontó el equipamiento que tenía en la zona posterior y se construyó allí una estructura especialmente preparada para transportar al Papa.