Asistimos a una aproximaci�n de instrumentos entre EEUU, China y la UE: cada uno est� adoptando aquellos que defin�an a los otros.Durante d�cadas, el debate sobre los principales modelos econ�micos y tecnol�gicos ha descansado sobre una taxonom�a c�moda: EEUU representaba el libre mercado, China el dirigismo estatal y la UE la regulaci�n. Cada bloque ten�a sus instrumentos caracter�sticos y su relato. El estadounidense confiaba en el capital privado y en la disciplina competitiva; el chino, en los subsidios, los incentivos fiscales y la participaci�n p�blica en el capital de las empresas; el europeo, en la capacidad de fijar reglas que despu�s el resto del mundo terminaba adoptando. Esa taxonom�a, sin embargo, describe cada vez peor la realidad. En los �ltimos tiempos, asistimos a una aproximaci�n progresiva de instrumentos entre los tres bloques, hasta el punto de que cada uno est� adoptando precisamente aquellos que defin�an a los otros.Conviene empezar por el origen. Que los gigantes tecnol�gicos surgieran en Estados Unidos y China, y no en la UE, no fue casual. Ambos pa�ses reun�an mercados dom�sticos integrados de enorme tama�o, capaces de proporcionar escala, usuarios y datos, junto con un entorno inicialmente permisivo para la concentraci�n empresarial, aunque por v�as distintas. En Estados Unidos, la doctrina del bienestar del consumidor limit� durante d�cadas la aplicaci�n efectiva de la normativa de competencia, favoreciendo adquisiciones y concentraciones empresariales. En China, la Gran Muralla Digital y otras barreras de acceso excluyeron o limitaron a plataformas como Google, Facebook o Amazon, reservando a los campeones nacionales un inmenso mercado en el que crecer sin apenas competencia exterior.En Estados Unidos, el cambio m�s profundo es la entrada directa del Estado en el capital de las empresas. Desde 2025, el Gobierno federal ha tomado o anunciado participaciones en una treintena de compa��as: cerca del 10% de Intel, de la que es hoy el primer accionista; un 15% potencial del productor de tierras raras MP Materials, con compra garantizada de su producci�n durante una d�cada; una acci�n de oro en US Steel con derecho de veto sobre sus decisiones estrat�gicas; participaciones en nueve empresas de computaci�n cu�ntica; o posiciones en startups como xLight, que aspira a competir con la neerlandesa ASML en litograf�a.Las subvenciones tampoco han desaparecido con el cambio de administraci�n, sino que han mutado: algunas ayudas del Chips Act de la era Biden se est�n convirtiendo en participaciones accionariales, y bajo la One Big Beautiful Bill, el cr�dito fiscal a la fabricaci�n de semiconductores se ha elevado del 25% al 35%. A ello se a�ade un creciente r�gimen de autorizaciones: controles a la exportaci�n, escrutinio de las inversiones extranjeras y salientes, la separaci�n forzosa de TikTok o la exigencia de que Nvidia y AMD cedan al Gobierno el 15% de sus ingresos por determinadas ventas en China a cambio de licencias. No son reglas generales, sino permisos individuales, negociados y revocables, la l�gica con la que Pek�n ha gobernado siempre a sus campeones. La convergencia estadounidense tambi�n mira a Bruselas: el pa�s que dej� crecer a sus gigantes al amparo de la doctrina del bienestar del consumidor mantiene hoy abiertos procesos contra Google, Meta, Amazon y Apple. El �nico terreno en el que Washington no se ha movido es el de la regulaci�n general: sigue sin haber ley federal de inteligencia artificial ni de protecci�n de datos, y la desregulaci�n es hoy pol�tica deliberada de competitividad.El movimiento chino discurre en direcci�n contraria. Tras a�os de campa�a contra sus propias tecnol�gicas, Pek�n ha rehabilitado al sector privado: en febrero de 2025, Xi Jinping reuni� a los grandes empresarios del sector, con Jack Ma, fundador de Alibaba, de vuelta en primera fila. Poco despu�s se aprob� la primera ley espec�ficamente dedicada a promover y proteger la econom�a privada. Los resultados son visibles. Una nueva generaci�n de tecnol�gicas chinas est� financi�ndose en los mercados de capitales a un ritmo elevado: Hong Kong registr� en el primer semestre de 2026 m�s de 26.000 millones de d�lares en salidas a bolsa, casi el doble que un a�o antes, con el sector tecnol�gico como principal protagonista.Los protagonistas de la nueva frontera tampoco son empresas estatales: DeepSeek o Moonshot, la creadora de los modelos Kimi, son startups de control privado, nacidas hace apenas unos a�os, que compiten entre s� y con los gigantes por talento, usuarios y capital. Ahora bien, ser�a un error leer todo esto como una conversi�n al libre mercado.El Estado chino no se retira: conserva acciones de oro con derechos especiales en filiales de Alibaba, Tencent y ByteDance, y el precedente de Ant Group, cuya salida a bolsa Pek�n paraliz� en 2020 d�as despu�s de que Ma criticara a los reguladores financieros, record� que cotizar es, en China, un permiso pol�tico revocable. �Y la Uni�n Europea? Tambi�n se mueve en dos direcciones: hacia un Estado m�s intervencionista y hacia un regulador menos oneroso y menos est�tico. Por un lado, la UE ya no se limita a regular la tecnolog�a: quiere producirla y protegerla. El paquete europeo de soberan�a tecnol�gica y la iniciativa InvestAI buscan crear capacidad propia en semiconductores, nube, inteligencia artificial y c�mputo. El giro es tambi�n proteccionista: a los aranceles sobre los veh�culos el�ctricos chinos se suma un entramado de reglas que condiciona la contrataci�n y la financiaci�n p�blicas al origen, el control o la producci�n en Europa. Pero su per�metro sigue abierto: un Made in Europe que favorezca la producci�n europea o un Made with Europe que preserve la cooperaci�n con socios no europeos. Los Estados contribuyen a este giro con entradas recientes en el capital de empresas: Espa�a ha tomado el 10% de Telef�nica; Francia, el 80% de Alcatel Submarine Networks y casi el 30% de Eutelsat; e Italia ha convertido a Poste Italiane, controlada por el Estado, en primer accionista de TIM, con un 27%. Por otro lado, la UE revisa su ortodoxia regulatoria. El informe Draghi, la br�jula de competitividad y los paquetes �mnibus han situado la reducci�n de cargas en el centro.El borrador de las nuevas Directrices de Concentraciones apunta adem�s hacia un an�lisis menos est�tico, que concede m�s peso a la innovaci�n, la inversi�n y la escala.A pesar de esta convergencia en la caja de herramientas, los sistemas pol�ticos y los l�mites al poder p�blico siguen siendo profundamente distintos. La carrera tecnol�gica no se libra ya entre Estado y mercado, sino en la capacidad de combinarlos. La UE dispone de todas las armas, pero las reparte entre distintos niveles de gobierno: la regulaci�n est� en Bruselas y buena parte de los recursos fiscales y del capital p�blico, en los Estados. Sin mayor integraci�n y escala, seguir� combatiendo con menor potencia de fuego que China y Estados Unidos.Judith Arnal, investigadora en Real Instituto Elcano, Fedea y CEPS
La carrera tecnol�gica se libra ya con las mismas armas
Durante d�cadas, el debate sobre los principales modelos econ�micos y tecnol�gicos ha descansado sobre una taxonom�a c�moda: EEUU representaba el libre mercado, China el...








