La criptografía que protege hoy tus datos —claves, HTTPS, firmas— se apoya en problemas matemáticos que los ordenadores actuales no pueden resolver en un tiempo razonable. Un ordenador cuántico suficientemente grande sí podría resolver algunos de ellos. Eso es la criptografía post-cuántica: algoritmos diseñados para resistir tanto a ordenadores clásicos como cuánticos.
La amenaza no es solo del futuro
Podrías pensar: "no existe todavía un ordenador cuántico que rompa mi cifrado, así que puedo esperar". El problema es un ataque llamado "harvest now, decrypt later" (cosecha ahora, descifra después):
Un adversario captura hoy tu tráfico cifrado y lo guarda. Cuando dentro de unos años exista la capacidad cuántica, lo descifra.
Si tus datos deben seguir siendo secretos dentro de 10 años (historiales médicos, secretos industriales, datos personales), la amenaza es presente, no futura. Los datos que cifras hoy con criptografía clásica podrían leerse mañana.






