Marianna PelusoActualizado Jueves,

agosto

14:11Hay peque�os gestos que pasan desapercibidos en una comida, pero que en realidad transmiten un mensaje sin necesidad de pronunciar una sola palabra. La posici�n de los cubiertos es uno de ellos. Mientras muchas personas creen que dejarlos en cruz significa que el plato no ha gustado o que colocarlos en forma de V indica que pueden servir el siguiente, la realidad es bastante m�s sencilla.Seg�n explica la experta en protocolo Elisa Motterle, fundadora de la Italian Etiquette Society, solo existen dos posiciones de los cubiertos que realmente tienen un significado para el personal de sala: una indica que el comensal est� haciendo una pausa y otra que ya ha terminado de comer."No se trata de nada misterioso, sino de un sistema pr�ctico que naci� para dar indicaciones claras a quienes se encargan del servicio", explica la especialista.La posici�n correcta cuando haces una pausaSi el comensal va a dejar de comer durante unos minutos, pero todav�a no ha terminado el plato, debe apoyar el cuchillo y el tenedor sobre el plato manteniendo pr�cticamente la misma posici�n en la que los ten�a en las manos. Si se imaginara el plato como la esfera de un reloj, los cubiertos quedar�an aproximadamente marcando las 8:20.Ese gesto indica al camarero que se trata �nicamente de una pausa y que el plato no debe retirarse.C�mo indicar que has terminadoCuando la comida ha terminado, el mensaje cambia. En ese caso, los cubiertos deben colocarse paralelos y juntos. Esa es la �nica se�al que indica al personal de sala que el plato puede retirarse.La posici�n exacta var�a ligeramente seg�n la tradici�n de protocolo que se siga. En el llamado dining ingl�s, los cubiertos se sit�an aproximadamente a las 6:30, mientras que en el franc�s se colocan sobre las 17:25. Sin embargo, la idea es la misma en ambos casos: cuchillo y tenedor deben quedar paralelos y juntos.Un lenguaje que naci� para no hablar con el servicioSeg�n explica Motterle, surgi� durante los grandes banquetes celebrados en casas particulares con servicio dom�stico. Las normas de protocolo establec�an que los invitados no deb�an dirigirse directamente al personal, sino comunicarse siempre a trav�s de los anfitriones.Para evitar interrupciones durante la comida se cre� un lenguaje silencioso basado en la posici�n de los cubiertos, que permit�a a los camareros saber cu�ndo pod�an retirar un plato o cu�ndo deb�an esperar.Aunque hoy el contexto es muy diferente, ese c�digo contin�a utiliz�ndose en buena parte de la restauraci�n.Los mitos que Internet ha convertido en normasLa experta reconoce que buena parte de la confusi�n actual procede de las redes sociales y de publicaciones que atribuyen significados inexistentes a determinadas posiciones de los cubiertos.Uno de los bulos m�s repetidos asegura que dejar el cuchillo y el tenedor en forma de cruz significa que la comida no ha gustado. Otro sostiene que colocarlos formando una V invertida sirve para indicar que puede servirse el siguiente plato."Nada de eso es cierto", asegura Motterle. Las �nicas posiciones reconocidas son las dos anteriores: pausa o final de la comida."La idea de que un camarero vea unos cubiertos en cruz, lleve el plato hasta la cocina y le diga al chef que el cliente no ha disfrutado del filete es completamente surrealista", se�ala la experta. Si un plato no est� en buen estado o no cumple las expectativas del cliente, la �nica forma de comunicarlo es decirlo directamente.El error que muchos cometen al terminar de comerOtro de los fallos m�s frecuentes tiene que ver con la forma de dejar los cubiertos una vez terminado el plato.Muchas personas creen que deben introducir completamente el cuchillo y el tenedor dentro del plato. Sin embargo, Motterle explica que hacerlo obliga al camarero a introducir la mano justo en la zona donde ha estado comiendo el cliente para poder retirarlos.Lo correcto es dejar que dos o tres cent�metros del mango sobresalgan del borde del plato, facilitando as� su recogida.Se trata de un detalle pr�cticamente imperceptible para la mayor�a de los comensales, pero que forma parte de ese lenguaje silencioso que sigue vigente en la mesa.Y es que, como resume la experta, la verdadera elegancia no consiste en memorizar una larga lista de normas imposibles, sino en conocer y aplicar correctamente las pocas que realmente siguen teniendo utilidad.