El estadio Francisco Sánchez Rumoroso de Coquimbo fue testigo de una noche inolvidable para el fútbol argentino. Con la impronta ganadora que lo acompañó a lo largo de su carrera dentro de las canchas, Martín Palermo reunió a sus dirigidos en un círculo cerrado antes de la tensión de los penales y les inyectó una dosis inigualable de carácter.

Platense hizo historia en la Copa Libertadores: derrotó a Coquimbo Unido en los penales y clasificó a cuartos de final

"Voy decidido a lo que voy a hacer, convencido. Seguro que pateo el penal con toda la fuerza, con el corazón. Lo siento ahí adentro. Tenemos que estar convencidos", les expresó el técnico a sus futbolistas, exigiendo temple y confianza absoluta para afrontar la definición desde los doce pasos tras el 0-0 en el tiempo reglamentario (que se sumaba al 1-1 de la ida en Vicente López).

Durante el desarrollo del tiempo regular, Platense mostró credenciales de protagonista absoluto en condición de visitante. El conjunto de Saavedra manejó los hilos del encuentro con un 55% de posesión y acumuló 15 remates frente a los 10 de los locales.

La definición desde los doce pasos fue un auténtico test cardíaco. Los primeros trece ejecutantes de la serie inflaron la red con absoluta precisión, llevando la tensión al límite. En ese escenario de máxima presión emergió la figura gigante de Juan Pablo Cozzani.