Aunque es frecuente escuchar los términos obsesión o ansiedad casi como sinónimos en un lenguaje cotidiano para hablar de comportamientos o manías, tanto en términos científicos como en la práctica, padecer un trastorno obsesivo es diferente a convivir con ansiedad, y cada mecanismo requiere además un abordaje específico por parte de un profesional. Hablamos con un psicólogo para esclarecer las claves que distinguen la ansiedad del TOC (trastorno obsesivo-compulsivo).
“La diferencia entre la ansiedad y el TOC no radica tanto en que aparezcan pensamientos desagradables o miedo, que es algo que puede ocurrir en ambos casos, sino en cómo funciona ese miedo y, especialmente, en la relación que la persona establece con sus pensamientos y en lo que hace para intentar sentirse segura”, explica José Antonio Tamayo, psicólogo sanitario en Activa Psicología Madrid,
Ante cualquier duda, Tamayo insiste en la importancia de que cualquier diagnóstico sea realizado por un especialista para que pueda identificar correctamente el trastorno y el tratamiento correspondiente en cada caso.
“La ansiedad es una respuesta normal de nuestro organismo ante situaciones que percibimos como amenazantes, inciertas o difíciles de manejar”, aclara en primer lugar el psicólogo, que explica que se convierte en patológica solo cuando su intensidad o frecuencia limitan la vida del individuo.






