La gestión de la plantilla de la Sociedad Valenciana de Gestión de la Seguridad y las Emergencias (SGISE) se ha convertido en el centro de un intenso debate político y operativo en la Comunitat Valenciana en pleno periodo estival. La situación se produce en un escenario de emergencia climática, con un aviso rojo por altas temperaturas en gran parte del territorio valenciano que eleva el riesgo de que se declaren fuegos en plena montaña y pocas semanas después del gran incendio forestal de la Vall d'Uixó, que arrasó más de 9.000 hectáreas a finales del pasado mes de julio.

La Comunitat Valenciana cuenta actualmente con 4.400 profesionales destinados a la prevención y extinción de incendios, una cifra que suma los bomberos forestales de la Generalitat, los efectivos de los consorcios provinciales y municipales, los voluntarios y las brigadas de distintas administraciones. Se trata, en palabras del president Pérez Llorca, del “mayor operativo de la historia” dedicado a estas tareas. De ese total, la SGISE cuenta con 1.133 bomberos forestales dentro de una plantilla global de 1.259 trabajadores.

Sin embargo, la necesidad de recurrir a bomberos forestales voluntarios fuera de su turno habitual para reforzar las brigadas ordinarias pone de relieve la tensión que sufre el servicio de extinción, cuya plantilla requiere más personal según reclaman los propios profesionales. Tal y como denuncia la diputada socialista Alicia Andújar, la utilización recurrente de personal fuera de servicio es “la pescadilla que se muerde la cola”. Dado que la normativa exige un descanso de 12 horas tras prestar servicio, las unidades movilizadas un día no pueden reincorporarse a la jornada siguiente. Esta circunstancia reduce la operatividad del dispositivo en las jornadas posteriores, según alerta la parlamentaria, quien apunta que harían falta unos 300 bomberos forestales más.