En cada uno de los 470 municipios perjudicados por el terremoto del pasado 10 de agosto hay tiendas de barrio, peluquerías, cigarrerías, negocios de frutas y verduras, panaderías y hasta droguerías que sufrieron consecuencias tras el sismo de magnitud 7,4.

Estos impactos no son solo las grietas de cada negocio sino la imposibilidad de vender con las paredes y techos abajo.

La Red de Cámaras de Comercio de Colombia, Confecámaras, determina que casi la mitad (el 48,4 %) de las empresas afectadas no pueden funcionar en estos momentos, a diez días después del terremoto.

En su mayoría se trata de microempresas enfocadas en los sectores de comercio y servicios.

Es decir, si un tendero en Pereira o Manizales trabaja de domingo a domingo y vende COP 250.000 diarios, en estos diez días ha dejado de recibir COP 2,5 millones.