Entre 14 cancelaciones de vuelos nacionales e internacionales, el jueves 6 de agosto se convirtió en el úlltimo día en que Flybondi "intentó volar". De ahí en más la empresa que a través de COC Global Enterprise controla el empresario y exagente de inteligencia Leonardo Scatturice entró en "el cono del silencio", y hasta fue desconectada su web (da error 403), la única conexión que mantenían para reclamar quienes compraron pasajes de vuelos que se cancelaron en las últimas semanas.
Lo único concreto del caso es que tanto el gobierno de Javier Milei como las autoridades aéreas, que han permitido que la empresa continuara vendiendo esos miles de pasajes cuando ya sus problemas de atrasos y cancelaciones eran moneda corriente, no han anunciado decisiones sobre su operatoria, y en números se estimo que los pasajes vendidos "y en el limbo" rondarían los 19 millones de dólares. Por cierto, el tema corre el riesgo de pasar a convertirse en el discurso oficial en "otro problema entre privados", la expresión que usan tanto Milei como Luis Caputo cuando les hablan de grave cuadro de endeudamiento que soportan millones de familias argentinas con bancos y billeteras virtuales.
Nadie sabe si Scatturice conseguirá salvar a Flybondi.








