El presidente colombiano no ha tardado en convertirse en uno de los aliados latinoamericanos más atractivos para la administración Trump.Apenas instalado en la Casa de Nariño, Colombia ingresó a la Americas Counter Cartel Coalition (A3C) como su miembro número 19, y Pete Hegseth afirmó que el nuevo presidente solicitó cooperación estadunidense para ejecutar operaciones militares conjuntas contra redes “narcoterroristas”.“Medidas enérgicas y concretas como estas ejemplifican el tipo de participación activa y operativa que esperamos de nuestros socios para convertir a la A3C en una coalición potente y letal”, se ufanó el secretario de Defensa en alusión a su socio colombiano. ¿Qué representa esta decisión?El anuncio coloca a Colombia en el centro de la nueva estrategia hemisférica de Washington para crear un nuevo un modelo de coalición político-militar donde Estados Unidos aporta, inteligencia, capacidades avanzadas y poder de ataque, mientras los socios contribuyen con acceso territorial, fuerzas locales e información.Pero el elemento que puede hacer perdurar esa cercanía política en una alianza estratégica es la promesa de un nuevo apoyo económico de Washington, que extiende el respaldo histórico a Colombia iniciado desde la década de los noventas del siglo pasado con el Plan Colombia y después con el Tratado de Libre Comercio bilateral de 2012.El Departamento de Estado anunció el 7 de agosto que Estados Unidos, “en colaboración con el Congreso”, tiene previsto destinar mil millones de dólares a un paquete de seguridad para apoyar al gobierno de De la Espriella.
De la Espriella, el nuevo consentido de Trump en Latinoamérica
El presidente colombiano no ha tardado en convertirse en uno de los aliados latinoamericanos más atractivos para la administración Trump.






