Noticia Exclusivo suscriptores La anestesióloga Claudia Komaromy y dos de sus residentes se convirtieron en un escudo humano en el Hospital Universitario del Valle (HUV). Momentos de pánico en el HUV. La anestesióloga y su compañero, protegiendo a su paciente. Foto: Archivo particular, redes socialesPERIODISTA19.08.2026 12:30 Actualizado: 19.08.2026 12:54
El suelo del quirófano comenzó a saltar en el Hospital Universitario del Valle (HUV) a las 7:34 de la mañana del 10 de agosto. No era un temblor cualquiera; era una sacudida violenta que hacía crujir las paredes y amenazaba con derribar las lámparas quirúrgicas. LEA TAMBIÉN Momentos de pánico en el HUV. La anestesióloga y su compañero, protegiendo a su paciente. Foto:Archivo particularUna isla de resistencia para una paciente con un tumor cerebralEn ese instante de terror, el instinto humano más básico dictaba correr, buscar una salida, salvar la propia piel. Pero la anestesióloga Claudia Komaromy no podía huir. De sus manos, de su templanza y de su presencia dependía la vida de una paciente completamente indefensa, con un tumor cerebral y bajo los efectos de una sedación profunda. LEA TAMBIÉN Mientras el sismo del pasado 10 de agosto de 7,4 sembraba el caos en Cali y la oscuridad devoraba de golpe los pasillos del hospital tras la falta del servicio de energía, el quirófano se convirtió en una isla de resistencia. En medio de los gritos lejanos y el pánico que trepaba por las piernas de los médicos haciéndolos tambalear, la doctora Komaromy y dos de sus residentes de neuroanestesia tomaron una decisión radical: se arrojaron sobre la mesa de operaciones. Convirtieron sus propios torsos y brazos en un escudo de carne y hueso para proteger a la mujer anestesiada. LEA TAMBIÉN Solo cuando el estruendo cesó y comenzó la evacuación controlada, la especialista logró procesar la magnitud del peligro que acababan de burlar. El peso de una vocación inquebrantable se había antepuesto al miedo a morir comprimidos por el concreto. LEA TAMBIÉN Para la anestesióloga Claudia, el video de ese momento que hoy estremece las redes sociales no retrata un acto de heroísmo extraordinario. Para ella, es simplemente la ejecución literal de su juramento. En los segundos en que la estructura se mecía, su mente viajó a los textos de literatura médica internacional que exponen los protocolos de Japón y Chile, potencias mundiales en sismicidad. Esas páginas señalan una máxima ineludible: “El rol de quien administra la anestesia va más allá de la técnica; es el custodio de quien no puede defenderse”.Momentos de tensión y pánico en el HUV de Cali por el terremoto de 7,4. Foto:De video del HUV“Lo que está escrito es claro: si el paciente está indefenso, el anestesiólogo es el guardián de su vida. Debemos protegerlo, incluso si eso significa poner en riesgo nuestra propia integridad”, explicó la especialista con serenidad la médica. LEA TAMBIÉN Un eco del pasado en TumacoMantenerse firmes no fue fácil. Las réplicas golpeaban los cuerpos del equipo médico, amenazando con tirarlos al piso mientras operaban a oscuras. La paciente, inmovilizada por su condición médica, dependía por completo de ese cordón humano.Reveladoras imágenes del momento del terremoto en HUV. Foto:Cuando la luz se apagó por completo y el pánico generalizado amenazó con romper el control, Komaromy apeló a un blindaje emocional que guardaba desde la infancia. Recordó su natal Tumaco, aquel viejo terremoto seguido de maremoto que la dejó atrapada en una habitación siendo apenas una niña. Rememoró el abrazo contenedor de su madre, quien en medio del rugido de la tierra le susurraba al oído: "Quédate quieta, ya todo va a pasar". LEA TAMBIÉN “Sentimos el mismo terror que cualquiera, esa certeza inminente de que el techo se nos vendría encima al irse la energía”, confesó. “Pero de mi madre aprendí que en las peores crisis el pánico es inútil y que la prioridad siempre es proteger al otro. Eso fue exactamente lo que replicamos en el quirófano”. “Tenía la misma la sensación inminente de que podíamos morir, sobre todo en el momento en que se fue la energía. En lo particular, había tenido una experiencia previa. Nací en Tumaco y hubo terremoto –maremoto hace bastantes años", detalló la especialista. "Era una chica pequeña y me quedé con mi madre atrapada en la habitación. Y no podían sacarnos, así que tuve que estar todo el terremoto con ella mientras pasaba y sentí que ella me abrazaba y me decía: ‘quédate quieta, ya todo va a pasar’. Y eso recordé en ese momento. Aprendí de mi madre que el pánico no sirve de nada y que hay que proteger a otros y eso fue lo que hicimos”, agregó. LEA TAMBIÉN Hoy, las directivas del HUV, sus colegas y miles de ciudadanos los consideran héroes, aplaudiendo una valentía que pocos habrían tenido bajo el colapso de un sismo de magnitud 7,4. La doctora Komaromy sigue recibiendo los elogios con una timidez noble, pero insiste en bajar la mirada frente a las cámaras. Para ella, no hubo capas ni milagros; solo el cumplimiento estricto de un deber profesional que, asegura, debería definir a cualquiera que decida vestir una bata blanca.CAROLINA BOHÓRQUEZCorresponsal de EL TIEMPOCaliConsulte más noticiasLa gobernadora Dilian Francisca Toro habló con EL TIEMPO. Foto: Sigue toda la información de Colombia en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.







