El ciclo menstrual es un proceso fisiológico regulado por hormonas, por la interacción entre el cerebro, los ovarios y el útero que prepara al organismo para un posible embarazo y también es un indicador importante de la salud integral, afirma Daniela Lisintuña, asesora técnica de derechos sexuales y reproductivos y protección de Plan Internacional Ecuador. Ella indica que una manera sencilla de entenderlo es a través de cuatro fases: Fase menstrual: comienza con el sangrado (menstruación), cuando el endometrio se desprende al no haberse producido un embarazo.PublicidadFase folicular: después de iniciar la menstruación, el ovario comienza a preparar y madurar un nuevo óvulo. Al mismo tiempo, aumentan los estrógenos y el útero empieza a formar nuevamente su capa interna, el endometrio, ante la posibilidad de un embarazo.Ovulación: ocurre cuando uno de los ovarios libera un óvulo maduro. Este es el momento del ciclo en el que existe mayor posibilidad de embarazo si hay relaciones sexuales sin un método de protección de barrera o anticonceptivo.Fase lútea: después de la ovulación, aumenta principalmente la progesterona, hormona que ayuda a mantener el útero preparado para un posible embarazo. Si no ocurre un embarazo, los niveles hormonales disminuyen, el endometrio se desprende y comienza la menstruación.PublicidadPublicidadLa primera menstruación: el inicio de un viaje largo y saludableEl ciclo se cuenta desde el primer día de la menstruación hasta el día anterior al inicio del siguiente. Suele decirse que los ciclos tienen una duración de 28 días, pero puede haber ciclos entre 21 y 35 días de duración y ser considerados normales.¿Qué cambios físicos, hormonales y emocionales son normales durante cada etapa del ciclo menstrual?Lisintuña señala que las variaciones hormonales pueden generar cambios físicos y emocionales, pero que es importante evitar la idea de que todas las mujeres necesariamente experimentarán los mismos síntomas.“Durante la menstruación, la disminución de estrógeno y progesterona coincide con el sangrado. Algunas mujeres presentan cólicos leves o moderados, sensación de cansancio, sensibilidad mamaria, dolor lumbar y de cabeza. El dolor menstrual es frecuente, pero no se debe normalizar un dolor incapacitante”, menciona. En la fase folicular, destaca la experta, los estrógenos comienzan a incrementarse. Algunas personas refieren progresivamente mayor energía o bienestar, aunque estas experiencias son individuales. Al acercarse la ovulación, cambia la consistencia del moco cervical, que puede hacerse más transparente y elástico; algunas presentan una molestia leve y transitoria en un lado del abdomen.Ya para la fase lútea aumenta inicialmente la progesterona y, si no existe embarazo, baja la progesterona y estrógeno, en donde pueden experimentar síntomas premenstruales como distensión abdominal, sensibilidad mamaria, cambios de apetito, cansancio, irritabilidad, tristeza, ansiedad o dificultades para dormir.Señales de alerta para acudir al médico Lisintuña afirma que la menstruación no debe relacionarse con dolor intenso, al sangrado excesivo o a dejar de realizar sus actividades habituales. Dice que hay que poner atención cuando existe sangrado tan abundante que obliga a cambiar toallas o tampones cada dos horas o menos, dura más de siete días en los que aparecen sangrados entre menstruaciones, o cambios persistentes del ciclo o ausencia de menstruación sin una causa conocida.Publicidad¿Qué pasa cuándo mi menstruación es escasa? 10 razones médicas que lo explican y qué hacerTambién debe evaluarse el dolor menstrual severo, especialmente cuando impide estudiar, trabajar, dormir o realizar actividades habituales, empeora progresivamente o se acompaña de dolor durante las relaciones sexuales, al orinar o defecar. Estas manifestaciones pueden requerir descartar condiciones ginecológicas que afectan la salud menstrual.La relación con el estado de ánimo, rendimiento físico, el sueño y la salud Lisintuña sostiene que las fluctuaciones hormonales pueden relacionarse con cambios en energía, sueño, apetito, concentración, percepción del dolor y estado de ánimo. Sin embargo, hay que tener cuidado con generalizaciones como “en determinada fase todas las mujeres rinden mejor” o “durante la menstruación las mujeres son emocionalmente inestables”. La respuesta es individual y está influida también por alimentación, actividad física, descanso, estrés, edad, condiciones de salud y contexto social, dice. Por eso, conocer y registrar el propio ciclo menstrual, el sangrado, dolor, sueño, actividad física y cambios emocionales durante varios meses consecutivos ayuda a identificar patrones, anticipar necesidades y reconocer cambios que ameriten atención.Recomendaciones durante el ciclo menstrual Tener una alimentación equilibrada, actividad física regular, sueño adecuado, hidratación y estrategias saludables para manejar el estrés.Durante la menstruación deben utilizarse productos de gestión menstrual adecuados a las preferencias y condiciones de cada persona, cambiarse con la frecuencia correspondiente y mantener una adecuada higiene de manos. No son necesarias duchas vaginales, perfumes íntimos ni productos destinados a “limpiar” el interior de la vagina; incluso pueden alterar su equilibrio natural o producir irritación.Los controles de salud sexual y reproductiva deben formar parte del cuidado integral y no comenzar únicamente cuando existe una enfermedad o cuando una mujer inicia su vida sexual. Mitos La especialista asegura que persisten ideas como que la menstruación es una enfermedad, debe ser llamada por otros nombres porque genera vergüenza y la sangre menstrual es “sucia”, que no se debe hacer ejercicio, bañarse o realizar determinadas actividades y que el dolor intenso es normal.También persiste la creencia de que es indispensable menstruar todos los meses para “limpiar el organismo”. Esto es un mito: la menstruación no cumple una función de limpieza o desintoxicación. “En determinadas circunstancias, como durante el uso de algunos métodos anticonceptivos hormonales o tratamientos médicos, el sangrado puede disminuir o incluso suspenderse sin que esto signifique que la sangre se “acumula” en el organismo. Cuando la ausencia de menstruación no está relacionada con estas situaciones, es importante consultar con un profesional de salud para identificar su causa”, explica. La evidencia científica no respalda estos mitos, apunta, porque menstruar es un proceso fisiológico y no debe generar vergüenza, aislamiento ni restricciones injustificadas. “Hablar de menstruación no debe limitarse a mujeres y niñas, debe involucrar a niños, adolescentes y hombres en educación menstrual, lo cual contribuye a desmontar burlas, estigma y discriminación. La salud menstrual debe entenderse también desde la corresponsabilidad familiar, educativa, comunitaria y del Estado”, refiere.CampañaDesde 2019, La Fabril, a través de su marca Íntima, impulsa “Niñas sin miedo”, una iniciativa que busca visibilizar y combatir la pobreza menstrual en Ecuador. A lo largo de estos años, el programa ha beneficiado a más de 162.000 niñas y adolescentes mediante educación menstrual, acompañamiento y acceso a productos de higiene. En 2026, la campaña “Súmate al equipo por más niñas sin miedo”, que cuenta por segundo año con el respaldo de Plan International Ecuador, proyecta beneficiar a más de 87.000 niñas y adolescentes en ocho provincias del país.A través de esta iniciativa, La Fabril busca que su aporte vaya más allá de facilitar productos de higiene menstrual: apuesta por generar educación, derribar mitos y estigmas y promover condiciones que permitan a las niñas vivir su menstruación con confianza y dignidad. (I)