A 50 kilómetros de Zaragoza, la localidad de Tauste, de 6.800 habitantes, es conocida en la región por su patrimonio mudéjar, su industria ganadera y tradiciones como el dance, que se celebra todos los 21 de abril. Pero en la última semana su nombre se ha hecho famoso por el asesinato en su hogar de Javier Sánchez (67 años) y Esther Latorre (66), un conocido matrimonio de sindicalistas agrarios muy comprometidos con causas sociales. Al impacto inicial, profundo y lacerante, pronto se le sumó la detención como sospechosos de su hija Carlota (40) y su pareja, Luis Carlos R. (31), que desde el jueves están en prisión provisional.“Es la sinrazón, no hay otra palabra”, comenta el alcalde, Miguel Ángel Francés. Aunque ya ha pasado una semana, reconoce que en el pueblo no se habla de otra cosa y que la “psicosis” reina entre los vecinos, que apreciaban mucho a las víctimas. “Seguimos consternados, que hayan acabado así sus días es muy doloroso”, añade.Fotografía de archivo del exsecretario de la Unión de Agricultores y Ganaderos de Aragón (UAGA Aragón), Javier Sánchez. Javier Cebollada / EFEEl suyo era un matrimonio especial. Javier, ya jubilado, había sido secretario general de la Unión de Agricultores y Ganaderos de Aragón (UAGA) durante 12 años, siempre combativo por lograr mejoras para los labradores e implicado en los asuntos del pueblo. “Aunque discreparas, se podía hablar y llegar a acuerdos con él”, apunta Francés. Por su parte, Esther impulsó hace décadas la visibilidad y los derechos de las mujeres en el sector rural y se involucró en numerosas causas como candidata a la alcaldía por Izquierda Unida.Más allá de su activismo y voluntad de echar una mano, quienes los conocían destacan su amor por la vida y los pequeños placeres, sea dormir tapados en pleno verano –como en su último viaje por el norte de España– o tomar una caña en buena compañía. “Eran unos disfrutones”, resume José María Alcubierre, secretario general de UAGA.Lee tambiénEl crimen tuvo lugar en la madrugada del 8 de agosto sobre las 3.00 horas. Esa noche, la pareja había cenado con dos amigos y se retiró a casa hacia la una. El sábado habían quedado para comer en la piscina del pueblo vecino de Sancho Abarca, pero nunca se presentaron. Escamados por su ausencia y la falta de respuesta al teléfono, la hermana de Javier y su marido se pasaron al atardecer por la vivienda. Los dos coches aparcados en la puerta y una luz encendida cuando todavía no había oscurecido despertó sus temores, corroborados al encontrar sus cuerpos inertes con heridas de arma blanca: el de Javier en la cama; el de Esther, en un rellano de las escaleras.Los sospechosos se cambiaron de ropa en algún momento de las siete horas que pasaron en la localidadLa Guardia Civil descartó muy pronto que se tratara de un crimen machista. También el robo con violencia, ya que no faltaba ningún objeto de valor y la entrada no estaba forzada en un área de adosados tranquila y sin incidentes previos.El foco pronto se centró en su hija mayor, Carlota, con problemas de salud mental y adicciones, más aún cuando supieron que la relación con sus padres era complicada y que en los últimos tiempos habían tenido serias discusiones. “Sabíamos que tenían problemas con ella desde hace tiempo y que intentaban cuidarla y enderezar su situación”, confirma una fuente cercana a las víctimas. Su tibia reacción al ser informada del suceso y algunas magulladuras que presentaba acrecentaron las sospechas.La entrada de la casa donde vivía el matrimonio, en la localidad de Tauste, precintada por orden judicial. Toni Galan / EFESu detención se produjo el lunes, poco después del cierre del velatorio, donde sí estaba la otra hija de la pareja, que reside en Irlanda. También arrestaron a su pareja, Luis Carlos R., colombiano que cuenta con formación militar y lleva desde el 2024 residiendo en España. La relación entre ambos empezó hace solo unos meses y vivían juntos en un piso de los padres de ella en Zaragoza. En este tiempo, Javier y Esther le ayudaron con asuntos legales para su regularización y le invitaron, junto a su hija, varias veces al pueblo.Gracias a las cámaras de seguridad y la geolocalización de sus teléfonos móviles, los agentes han establecido que los sospechosos llegaron el viernes a Tauste en bus poco antes de las 22 horas y que abandonaron el pueblo a pie antes de las 5 de la madrugada rumbo a Gallur, desde donde también parten buses hacia Zaragoza. Las imágenes también muestran que en esas siete horas se cambiaron de ropa en algún momento y que, de las dos mochilas con las que llegaron, se marcharon con una.Hasta el momento, ambos han guardado silencio ante los agentes y la jueza, que el jueves los envió a la prisión de Zuera (Zaragoza). Entre las cuestiones pendientes todavía figura el porqué de lo sucedido, si fue algo planeado o el grado de autoría de cada uno.La hija detenida tenía problemas de salud metal y mantenía una relación complicada con sus padresMientras, el pueblo sigue de luto. Más de mil personas participaron en su despedida, un homenaje laico en el que representantes políticos, agrarios, familiares y amigos destacaron su talla humana y luchadora, a la que se sumaron los mensajes de apoyo y condolencia llegados desde asociaciones de numerosos países. Porque como expone Estrella Morata, amiga personal y compañera del sindicato, “su calidad humana les llevaba a ayudar al resto incluso por encima de su bienestar. El mejor homenaje que les podemos hacer es seguir con su lucha”.Corresponsal en Aragón desde enero de 2023. Antes, periodista en la región Asia-Pacífico con base en Hong Kong (2014-2022) Licenciado en Periodismo y en Derecho
Los interrogantes del caso de Tauste, el asesinato de dos personas buenas
El crimen que segó la vida de Javier y Esther deja a un pueblo de luto y las sospechas sobre una de las hijas y su actual pareja











