15 de agosto, 2026 - 06h30Casi la misma distancia en kilómetros, así como de horas de camino (entre diez y doce) que existe entre Quito y Loja, existe entre Quito y Cali, la capital del Valle del Cauca colombiano, que ha sido la ciudad más afectada por el terremoto que esta misma semana sacudió también el eje cafetero del hermano país.Así de cerca estamos de la tragedia que enluta al vecino país, con zonas a las que la geografía nos mantendrá eternamente unidos y, por tal, no debemos ignorar ni dejar de apoyar ahora a esos hermanos a los que la tragedia natural ha vuelto damnificados.Basta con mirar un poco hacia atrás: desde la Conquista española, cuando ocurrió su fundación (1536) Quito y Cali comparten fundador: Sebastián de Benalcázar, uno de los comandantes de la sangrienta toma de los territorios del sur del nuevo continente. Más aún, Guayaquil y Cali son ciudades tocayas, porque su primer nombre es Santiago, en honor al apóstol venerado por los navegantes españoles. En ese siglo XVI se creó la Gobernación de Popayán (el sur del actual territorio colombiano, incluyendo a Cali y el Valle del Cauca), que estuvo bajo la jurisdicción judicial y eclesiástica de la Real Audiencia de Quito durante largos periodos. O sea, era parte de lo que los españoles concebían como Quito.Así, Cali se convirtió en un punto neurálgico en el “Camino Real” que conectaba a Bogotá y Popayán con Quito y Lima. Mercancías, textiles de los obrajes quiteños, oro del Chocó y ganado circulaban constantemente por esa ruta montañosa. Y ya en 1811, cuando comenzaron los movimientos de emancipación, Cali y Quito se aliaron militarmente: soldados ecuatorianos y caleños combatieron juntos en la batalla de Bajo Palacé (1811), la primera de la independencia en el territorio de la actual Colombia. Y en la campaña libertadora y conformación de la Gran Colombia, entre 1819-1830, Cali fue base de operaciones clave para la liberación definitiva de Ecuador y Perú con el abastecimiento a Bolívar y Sucre: el Valle del Cauca proveyó víveres, caballos y soldados al ejército libertador. ¿Y el comercio? Intenso: para el Valle del Cauca, Ecuador es el tercer destino de exportación. Los sectores líderes son medicamentos, vacunas y productos de cuidado hospitalario. También azúcar de caña, confitería y alimentos procesados; productos de belleza, envases plásticos y una larga lista. De aquí hacia allá, el arroz es el rey de la exportación, aunque hay envíos de grandes cantidades de atún enlatado, camarón ecuatoriano, tableros de madera, grasas o aceites vegetales, etcétera.En los conflictos internos de los siglos XX y XXI, Cali ha sido una ciudad receptora de migrantes y comerciantes ecuatorianos, especialmente de la comunidad otavaleña. Y miles de vallecaucanos se han asentado en Ecuador atraídos por la economía dolarizada.Entonces, ¿cabe mirar con indiferencia lo que ocurre en esa hermana ciudad afectada por un terremoto? Las evidencias señaladas dejan claro que no solo estamos unidos por la geografía y la historia, sino que somos parte de un mismo todo, por lo que como dijo el poeta inglés John Donne, “nunca preguntes por quién doblan las campanas; doblan por ti”. (O)