Hay que reconocer el exitoso debut presidencial de Abelardo de la Espriella. Una vez más demostró su máxima coherencia y realizó el primer milagro al exhibir públicamente, sin ningún rubor, el misterio trinitario constitutivo de su “Patria Milagro”. Actuó como un auténtico taumaturgo del poder. Realizó dos milagros simultáneamente, casi como si tuviera el don de la ubicuidad. En efecto, gracias a la moderna tecnología de la Arena USC se posesionó ante el Congreso en dicha universidad, pero en minutos apareció en pantalla frente a todos sus invitados internacionales y nacionales, pronunciado su discurso de posesión presidencial desde el campo de maniobras en el Cantón Militar Pichincha. Más que un milagro tecnológico, tal ubicuidad del poder presidencial nos revela su esencia, que es la fusión en un solo cuerpo y una imagen, la del Tigre, del poder civil con el militar y su unidad autocrática. Unidad y sincretismo del poder civil-militar que viene desde los orígenes de la República, con nuestro libertador Simón Bolívar, pero a la que abdicó y renunció en su famoso juramento de la Constitución de Colombia en Cúcuta en 1823: “Yo quiero ser ciudadano para ser libre, y para que todos lo sean. Prefiero el título de ciudadano al de libertador, porque éste emana de la guerra, aquel emana de las leyes. Cambiadme, señor, todos mis dictados por el de buen ciudadano”. Pero, en su arenga de posesión presidencial, Abelardo de la Espriella demostró ser todo lo contrario: ser un furioso tigre al mando de ejércitos implacables que convoca a su manada de seguidores para que lo acompañen como “Defensores de la Patria” en su cruzada para salvarla del narcoterrorismo. Sin duda, como sabiamente lo expresó el Libertador, para gobernar y defender una República se precisa ante todo ser un ciudadano, no un temible y belicoso Tigre, pues entonces no tendremos al final de sus cuatro años una “Patria Milagro”, sino todo lo contrario, una “Patria Malograda”. Pero, volvamos a su pomposo y marcial discurso de posesión, para intentar desentrañar el significado de la “Patria Milagro”, compuesta por un enigma trinitario. Un enigma que se reveló ante nuestros ojos en la Arena USC y especialmente en el Cantón Militar Pichincha, por el cual hay que empezar, pues será el núcleo de su gobernabilidad.La Trinidad de la “Patria Milagro”En primer lugar, aparece fulgurante el poder militar, con sus armas e impecables uniformes, sus triunfantes marchas y aires marciales. El Tigre se deleitó con la fanfarria y la disciplina del poder militar desplegado en el campo de Marte del Cantón Pichincha, cuyos miembros escucharon por más de una hora su arenga militar, anunciándole a todos que deberán sacrificarse una vez más. ¡La “Patria Milagro” demanda más Héroes! Pero esta vez portando “El Escudo de las Américas”, en una batalla incierta contra una guerra que se ha prolongado de derrota en derrota, por más de medio siglo, la llamada “Guerra contra las drogas”. Una guerra decretada por Nixon en 1971, hace 55 años, como globo distractor de la guerra de Vietnam que estaba perdiendo. Desde entonces la “Guerra contra las Drogas” la ganan todos los días los grupos criminales y las nuevas generaciones de capos que eficazmente satisfacen a millones de consumidores en Estados Unidos de Norteamérica y en todo el mundo. Consumidores que a la vez estimulan la codicia de miles de capos, tan inagotable como la del sistema financiero que recicla eficazmente sus ganancias. Una guerra funcional para reactivar la industria militar y la frondosa burocracia de agencias estatales nacionales e internacionales y la inevitable corrupción de muchos de sus agentes, además de la prosperidad y riqueza de numerosos bufetes de penalistas, como el del Tigre en Miami, según reciente reporte del New York Times. Pero, sobre todo, una guerra que permitirá la intervención militar creciente de fuerzas militares de Maga y de Israel, con su sofisticada tecnología y el conocimiento preciso de fuentes de recursos minerales estratégicos y fósiles que, según la Doctrina Donroe, solo podrán ser tutelados y explotados por MAGA.Una guerra interminableUna guerra acompañada de bombardeos que dejarán miles de “daños colaterales” y víctimas civiles, algo “inevitable”, pues se trata de una “guerra contra el narcoterrorismo”, seguida de una frenética carrera por “perforar, perforar y perforar” con fracking, pues el “Niño” no da espera. Ya el nominado embajador de Estados Unidos para Colombia, Nate Morris, anunció con tono de virrey, que Colombia se retiraría del memorando de entendimiento de la Franja y la Ruta de la Seda con China: “Me ha alentado mucho el presidente electo y su compromiso de retirarse de ese memorando de entendimiento. Creo que evidentemente todas las naciones tienen que tomar una decisión: Estados Unidos o China”. De continuar por esta senda de la doctrina “Donroe” es posible que en cuatro años la “Patria Milagro” termine por parecerse más a la Venezuela Bolivariana de los hermanos Rodríguez, convertida en un “Protectorado de Maga”. Así pasaríamos de la “Patria Milagro” a la “Patria Malograda”, siempre y cuando Trump y el partido republicano conserven en noviembre las mayorías en el Congreso. Partido republicano del cual se considera miembro honorario el Tigre por haber aportado a la financiación en la pasada campaña presidencial de su padrino Trump, lo que quizá le permitiría prescindir del Congreso colombiano para gobernar y hacerlo a punta de decretos, siguiendo el ejemplo de sus Órdenes Ejecutivas. Este es el primer enigma develado de la “Patria Milagro”, cuya suerte, como hermana siamesa, dependerá de la vida de MAGA.La Extrema derecha salvadoraEl segundo enigma es todavía más elusivo, difícil de comprender y predecir su alcance y duración. Se trata de la emergencia y el auge de la extrema derecha internacional con su bandera triunfal de la “guerra cultural”, pertrechada con la IA, los algoritmos y las creencias religiosas contra toda afirmación de autonomía personal, pluralidad cultural, dignidad humana, pensamiento crítico, libertades públicas y preservación de la biodiversidad planetaria. Es una ultraderecha comandada por una alianza de gobergánsteres depredadores que están al mando de sus respectivos Estados. Varios de ellos estuvieron presentes en la posesión del Tigre, desfilando sus vanidades por la alfombra azul de la Arena USC, regocijados con la llegada de un nuevo miembro en su club de depredadores, estimulándolo para que se sume a su manada de triunfadores incontenibles. Su máxima aspiración es hacer del Estado un inmenso supermercado con megacárceles contiguas para recluir en ellas a los indeseables y peligrosos pobres, vagos desprovistos de todo emprendimiento, que atentan contra la grandeza de la Patria. Porque se trata salvarla y defenderla, lo que requiere no solo el respaldo de todos, sino además contar con la fe y la ayuda milagrosa de todas las iglesias, pero especialmente de aquellas que tengan más deVotos fieles, absolutamente leales a sus pastores. Iglesias respaldadas por fieles líderes políticos conversos, que de la noche a la mañana se transformaron en santos varones y ejemplares padres de familia, como Abelardo, que bien sabe que las elecciones se ganan en las urnas y en las redes sociales, no en plazas públicas y menos leyendo discursos, como su adversario Iván Cepeda, que invocó la vida y la verdad. Así se pierden porque la gente prefiere la fe, las soluciones de fuerza y sobre todo las mentiras propias del espectáculo. Por eso en la ceremonia de la Arena USC estuvieron presentes los principales credos y sus respectivos regentes, imprescindibles para gobernar a la grey: judíos, evangélicos y católicos, para reforzar la obediencia y lealtad al gobernante, supuesta expresión de la voluntad de Cristo Rey. De allí que Abelardo resulte ahora tan piadoso y en su discurso invocará con tanto fervor a “Nuestro Señor Jesucristo” (olvidando que él dijo “mi reino no es de este mundo” y expulsará a los mercaderes del Templo). Seguramente por eso afirmó: “Mi principal preocupación, lo confieso, son los pobres. Dios lo sabe”. Lo grave es que nosotros ignoramos cuál es la fuente de su sentida preocupación, ¿será su dificultad para cumplirles con sus promesas de campaña? ¿Pensará que los pobres perderán la fe en su “Patria Milagro”? ¿Tendrá temor por no poder atender los justos reclamos de millones de pobres y sus demandas de mayor justicia social? Quizá todas las anteriores. Por eso imploró: “Que Dios bendiga a cada uno de sus hijos, ilumine nuestro entendimiento, afine nuestro carácter y guíe nuestras decisiones” y afirmó “el que está de rodillas delante de Dios, jamás será vencido”, para terminar su arenga gritando: “¡Firmes por la Patria, que viva Cristo Rey!”. La increíble ironía es que en ese instante un leve incendio recorría las laderas del cerro en donde se encuentra el monumento tutelar de Cristo Rey. Aún quedan por descifrar muchos rasgos de esa extrema derecha, que se reclama estar a la diestra de “Dios Padre” para ganar su “guerra cultural”. Pero será en la próxima entrega, junto al tercer enigma constitutivo de la “Patria Milagro”, que no es otro distinto a la presencia de los mismo de siempre al mando del Estado, quienes nunca han dejado de gobernar, solo que ahora lo continuarán haciendo con la ayuda de la Infocracia, los algoritmos, la IA, la realidad virtual y la imprescindible colaboración e inspiración de “Cristo Rey”. Amén.