NoticiaEl rabino, el pastor y el obispo que hablaron en la posesión no fueron casualidad, según un experto en derecho canónico.Abelardo De la Espriella en su posesión presidencial. Foto: Mauricio Moreno. EL TIEMPOSUBDIRECTOR VIDA07.08.2026 20:38 Actualizado: 07.08.2026 20:38

Que un rabino, un pastor y un obispo hablaran uno detrás del otro en la posesión de Abelardo De la Espriella no fue un gesto de cortesía protocolaria. Tampoco lo fue que, horas antes, el nuevo presidente le pidiera a un sacerdote bendecir el avión presidencial. Para el profesor Hernán Olano, de la facultad de Derecho Canónico de la Universidad Javeriana, esas escenas construyeron, en conjunto, un mensaje deliberado sobre qué tipo de Estado y qué tipo de familia quiere representar el nuevo mandatario. LEA TAMBIÉN Ese mensaje, según Olano, busca por corregir una idea instalada en el debate público. "El presidente Abelardo De la Espriella quiere significar que Colombia es un Estado no confesional en el que tienen cabida todas las creencias, desde la Constitución de 1991", explicó. Y ahí está, para el profesor, el primer malentendido que despejó la posesión: el de confundir un Estado sin religión oficial con uno que le da la espalda a lo religioso.La ceremonia, realizada en la Arena de la Universidad Santiago de Cali, dejó ver esa idea en la práctica. Tras la imposición de la banda presidencial por parte del presidente del Congreso, Honorio Henríquez, el protocolo abrió un espacio bautizado como "diálogo interreligioso", que arrancó con la interpretación del 'Aleluya' a cargo de Maia. Ese fue apenas el primero de varios momentos en los que la fe, y no la política, ocupó el centro del escenario.Ni laico, ni confesionalDe acuerdo con Olano, lo que ocurrió después del 'Aleluya' fue la puesta en escena de esa diversidad de cultos que, al tenor del artículo 19 de la Constitución, es "la gran garantía del Estado colombiano".El primero en hablar fue el rabino David Michaan, con una reflexión sobre "la sabiduría del liderazgo". "La tradición judía nos enseña que el verdadero liderazgo no se mide por el poder que se recibe, sino por el servicio que se brinda", afirmó, antes de sostener que ese liderazgo no puede ejercerse en soledad: se necesita "sabiduría, instituciones sólidas, un pueblo comprometido y rodearse de personas mejores que uno". Cerró con una oración y un "¡viva Colombia, viva Israel!", en sintonía con el acercamiento político que el nuevo Gobierno ha planteado hacia ese país.Luego tomó la palabra el pastor Eduardo Cañas, quien pidió a los asistentes ponerse de pie para una oración: "Revístelo de firmeza, de sabiduría, de justicia, pero también de humildad. Que sepa escuchar al Señor, que sea guardado de atentados terroristas y que el poder que hoy se le delega sea un llamado para servir a cada colombiano". El capellán de la Presidencia continuó en esa misma línea, al pedir "sabiduría a Abelardo De la Espriella para discernir, humildad y capacidad de escucha", además de "fortaleza para servir, prudencia para decidir y un corazón dispuesto a buscar, por encima de cualquier interés, el bien de Colombia".El espacio lo cerró monseñor Francisco Javier Múnera Correa, presidente de la Conferencia Episcopal, en nombre de la Iglesia católica: "Anhelamos sostener la esperanza y la alegría. Como creyentes, sabemos que la esperanza no es ingenuidad, sino la fuerza que nos impulsa a perseverar. Colombia ha demostrado que posee la capacidad de levantarse y continuar".Leído en conjunto, ese desfile de voces no fue un anexo espiritual al acto político, sino una ilustración práctica de la tesis de Olano. Un rabino, un pastor evangélico, un capellán católico y un obispo, todos con espacio propio en el mismo estrado, funcionaron, de acuerdo con el experto, como evidencia de que el Estado colombiano no excluye ninguna fe, sino que las convoca a todas.Ese despliegue también tiene, para el profesor, una lectura biográfica. De la Espriella había manifestado públicamente su ateísmo, pero también su conversión a la fe católica durante la campaña. Ese giro, señaló Olano, motivó el respaldo de sectores tradicionales, a los que se sumaron cristianos no católicos que vieron, sobre todo en el eslogan "patria milagro", una cercanía con los principios de la cultura occidental. La bendición del avión presidencial, horas antes de la posesión, encaja en esa misma narrativa: no como un gesto aislado de piedad personal, sino como una continuidad simbólica de esa conversión pública que acompañó toda la campaña.La familia como argumento de feEl otro signo que Olano identifica en la posesión no estuvo en el atril, sino en el propio mandatario. De la Espriella constituyó una familia numerosa junto con Ana Lucía Pinedo, en un país donde la tasa de fecundidad ronda 1,2 hijos por mujer. Que una mujer joven tenga cuatro hijos, dijo el profesor, "da también la expectativa de que el milagro de la vida está presente".Ese contraste demográfico es, para Olano, el punto que le da fuerza al argumento. En un país donde tener más de dos hijos es cada vez más la excepción y no la norma, una familia de seis integrantes deja de ser un dato biográfico neutro para convertirse, en su lectura, en una declaración de principios. Así las cosas, la familia numerosa del presidente termina operando con la misma lógica que el diálogo interreligioso: como un signo público de convicción, tan deliberado como la presencia del rabino o del obispo en el estrado.El valor de la familia como núcleo fundamental de la sociedad, sostuvo Olano, "hace parte de las creencias del presidente, independientemente de sus motivaciones de corte religioso". Esa precisión no es menor: el profesor separa la convicción personal de la utilidad política del símbolo, y deja abierta la pregunta de si uno explica al otro, o si simplemente coinciden.La posesión de Abelardo De la Espriella, entonces, no solo juramentó a un presidente: exhibió, en dos escenas paralelas —el desfile de credos en el estrado y la familia numerosa en primera fila—, la fe y la familia como las credenciales con las que decidió presentarse ante el país.REDACCIÓN VIDA DE HOY Sigue toda la información de Vida en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.