Pocas trayectorias resultan tan singulares como la de The Durutti Column, banda que estos días rompe un silencio discográfico de 16 años con un trabajo titulado Renascent. No son nuevas canciones en el sentido estricto: la mayoría llevan años sonando en sus directos, pero las versiones grabadas se muestran más especiales, sobre todo, ‘For Friends Everywhere’, que recuerda a composiciones de Ryuichi Sakamoto y Brian Eno. No resulta exagerada la comparación, porque el universo creado por el guitarrista Vini Reilly, que ya suma 72 años, ha transitado por un camino propio y similar al de esos dos gigantes de la vanguardia. Mientras muchos de sus contemporáneos en el Reino Unido de finales de los setenta abrazaban el post-punk o el indie, él desarrolló un lenguaje entre el dream pop, el jazz, la clásica moderna e incluso el flamenco. Casi 50 años después de The Return of the Durutti Column (1980), su influencia sigue creciendo como una de las propuestas más visionarias de Factory Records, el sello que redefinió la escena británica. El escritor y crítico Simon Reynolds lo sintetiza al describir a The Durutti Column, nombre que tomaron prestado (con errata) de la unidad anarquista de la Guerra Civil encabezada por Buenaventura Durruti: “El sonido de Vini Reilly nunca encajó del todo con la austeridad y el minimalismo del post-punk”, reflexiona al otro lado del teléfono. “La guitarra tocada siempre con las yemas de los dedos y nunca con púa, ofrecía una delicadeza extraordinaria y un virtuosismo comparable al de guitarristas vinculados al sello de jazz ECM”. Una forma de tocar las cuerdas que convirtió sus discos en paisajes de ecos, armónicos y texturas, como muestran sus temas más populares, ‘Sketch for the Summer’ y ‘Otis’. En el libro Still In A Dream, publicado en inglés hace unos meses, Reynolds explica cómo la estética etérea de The Durutti Column encontró su lugar a finales de los ochenta con grupos como Cocteau Twins. Aquella reivindicación alcanzó su culminación a finales de esa década, cuando Reilly se convirtió en el principal artífice del sonido instrumental del debut en solitario de Morrissey, Viva Hate, en 1988. Un año después aparecería Vini Reilly, donde el guitarrista mezcló voces reales y samples de góspel, soul, blues y ópera, en uno de los hitos de su carrera. Pero si existe una influencia menos reconocida en el universo de Reilly es el flamenco. Su técnica favorece una ejecución cercana al toque español, como se ve en canciones como ‘Love No More’, ‘Messages’ y la nueva ‘Your Shadow at Morning’. Si esa conexión nació o no en marzo de 1985 nunca lo sabremos, pero The Durutti Column actuó entonces junto a Ketama en Madrid. “Nos llamó Mario Pacheco, del sello Nuevos Medios, que grabó por primera vez a Ketama. Nosotros no teníamos mucha idea de quiénes eran; recuerdo un sonido punk y psicodélico. Fue de las primeras veces que tocábamos para tanta gente y nosotros éramos los teloneros. Fue divertido y también salvaje ver a esos genios sobre el escenario”, comparte Antonio Carmona, aún impresionado por la compenetración de The Durutti Column en directo. Bruce Mitchell, batería y compañero inseparable de Reilly desde principios de los ochenta, explica que la conexión musical con Vini surgió de forma espontánea. Apareció un día en la puerta de su casa en Mánchester después de haberlo visto en directo. No hubo ensayos. “Simplemente empezamos a tocar”, recuerda Mitchell desde Londres. Esa intuición mutua terminó definiendo el sonido de The Durutti Column durante 45 años. “Cada sonido que tocaba Vini era el correcto, incluso, cuando parecía equivocado”, dice. Vini Reilly sufrió tres ictus que alteraron su capacidad para tocar. Durante años reconstruyó su técnicaLa historia reciente de Reilly ha estado marcada por la enfermedad. En las notas de Renascent, el músico explica en primera persona que sufrió tres ictus que alteraron profundamente su capacidad para tocar. Durante años reconstruyó pacientemente su técnica. “Este álbum reúne material que grabamos con él hace un tiempo, piezas que dejó parcialmente terminadas. Nos inspiramos en su forma de componer y de tocar. Con este nuevo disco, la música de The Durutti Column sigue adelante”, explica el batería. La concepción del proceso creativo en The Durutti Column continúa siendo igual de misteriosa. Para Reilly, las composiciones no se escriben racionalmente; aparecen en su cabeza como una pequeña idea que ya contiene principio y final. “Cada pieza musical se escribe por sí sola. Siempre hay más música”, suele decir en las pocas entrevistas que ha concedido. Quizá esa sea la razón por la que The Durutti Column conserva una vigencia extraordinaria. Artistas como Frank Ocean, Yung Lean, Blood Orange o incluso Harry Styles reconocen la influencia de aquellas atmósferas suspendidas en el tiempo, mientras sus grabaciones siguen apareciendo en películas, desfiles de moda y nuevas reediciones. Y según nos revela Mitchel, el nuevo primer ministro de Reino Unido, Andy Burnham suele poner canciones de la banda cuando hace de DJ en eventos. La fragilidad que muchos identifican como una característica física y artística de Vini Reilly, marcada por su trastorno alimentario, se convirtió paradójicamente en su mayor fortaleza creativa. “La forma que tiene de abordar la música es intuitiva. Simplemente la siente. ¿Es esa visión correcta? Después de tantos años seguimos intentando descubrirlo. A veces, sí lo es; otras, es como abrirse paso en un bosque muy denso hasta que, al final, encuentras un rayo de luz musical”. El mejor ejemplo en Renascent es ‘Vapour in a Matchbox’, impecable instrumental bajo la apariencia de boceto. Esa frustración por el funcionamiento de la industria musical también deja huella en el disco: la rugosidad sonora de ‘Your Shadow at Evening’ y, sobre todo, en ‘Scammer’, donde los sintetizadores y las atmosféricas guitarras envuelven la inconfundible voz de Reilly, que más que cantar recita: un murmullo cadencioso cuyo fraseo, cercano al rap, aporta una tensión hipnótica. “Colinas resbaladizas se encontraron aquí con idiotas al volante”, canta. El tratamiento ambient de ‘Time Present and Past’ tiene tantos matices que el tema se transforma en música clásica una y otra vez. ¿Cómo se registraron estas once canciones delicadas? No parece posible asirlas entre cuatro paredes; esto va de otra cosa. Bruce Mitchell recuerda cómo conoció esta forma de trabajar durante la grabación de LC (1981), uno de los álbumes favoritos de Brian Eno. “Montabas la batería sin conocer la canción, y Vin te la tocaba; pero solo lo hacía una o dos veces. Mientras tanto quería que el ingeniero de sonido ajustara los niveles, y en cuanto eso estaba listo, quería empezar a grabar”. Renascent se grabó de esa manera, “pasándonos por casa de Vin y simplemente probando cosas con un portátil o una grabadora de campo”, explica Keir Stewart, el tercer músico del disco. El proceso comenzó en 2017 y cobró impulso durante el confinamiento. Más que un regreso, Renascent conecta a la banda con un público que quizá nunca la escuchó y la rescata del olvido al que suelen condenarse tantos grupos de culto.The Durutti Column Renascent London Records
The Durutti Column: siempre hay más música
Tras 16 años de silencio discográfico, el mítico grupo de Mánchester, alabado por artistas como Frank Ocean o Harry Styles, regresa con un álbum que prolonga cinco décadas de experimentación







